Con la llegada del calor, al igual que guardamos la ropa de abrigo y sacamos las prendas ligeras y de colores claros, también podemos transformar nuestro hogar para que respire esa misma frescura. Y el dormitorio, ese santuario de descanso, es un lugar perfecto para empezar.
El aspecto visual de una habitación tiene un poder enorme sobre cómo nos sentimos. Cuando el calor aprieta y nos invade esa sensación de agobio, rodearnos de colores y texturas que solo intensifican esa pesadez no es la mejor idea, por eso, pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia.
Se nos ocurre, por ejemplo, que eliminar mantas de sofá de lanas en colores oscuros y cojines de tejidos densos como lanas o terciopelo puede ser el primer paso.
Y si hablamos de la cama, la elección de tejidos naturales como el algodón en tonos blancos y suaves es clave para un descanso reparador y fresco. Probad a cambiar esas sábanas sintéticas de colores intensos o estampados llamativos por unas de algodón satinado en blanco o con un estampado muy sutil.
Para potenciar esa sensación de ligereza y naturalidad, los muebles en madera clara y los accesorios de iluminación en bambú, yute o cáñamo son aliados perfectos. Aportan calidez sin recargar el ambiente. Y si a todo esto le sumamos la bendición de la luz natural inundando la estancia a través de grandes ventanales, como los que vemos en ese inspirador piso sueco de 64 m² con techos altos, la combinación es simplemente ideal.
Este post fue publicado por primera vez en delikatissen en junio de 2018 y revisitado hoy, ¡feliz lunes!














Fotos propiedad Bjurfors
Descubre más desde delikatissen
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Ir al contenido
