Este dúplex fabuloso, construido originalmente en 1966, es la prueba de que el paso del tiempo no perdona, pero con una buena visión y un proyecto valiente, cualquier espacio puede renacer y adaptarse a las necesidades de la vida actual.
La gran pregunta que se hicieron sus dueños era: ¿cómo convertir un interior de los sesenta, probablemente compartimentado, más bien oscuro y con una distribución obsoleta, en un hogar moderno, luminoso y funcional? La respuesta, como veis en las fotos, fue radical y la tendencia que tanto defendemos: tirar paredes hasta donde la estructura lo permitió y unificar los espacios sociales. Esta es, sin duda, la clave de la modernización.
El desafío de la estructura: Un dúplex con columnas a la vista
El gran cambio en este dúplex se centró en la planta baja, donde se eliminaron casi todas las divisiones para crear un único espacio común que acoge salón, comedor y la cocina abierta. Esta es la esencia de la modernización: sacrificar la compartimentación por un espacio vital grande, abierto y social, que permite una mejor circulación y un contacto constante entre quienes viven y visitan la casa.
Por supuesto, no todas las paredes pudieron irse a paseo. Al abrir el espacio, los pilares estructurales del edificio de 1966 tuvieron que mantenerse. Pero lejos de ser un obstáculo o un problema estético a esconder, se han convertido en un elemento de diseño que aporta ese toque industrial y honesto tan de moda en el interiorismo actual.
Nos encanta cómo estas columnas de hormigón desnudo cuentan la historia del edificio, mientras que la funcionalidad es puramente siglo XXI. ¿Qué os parecen a vosotros estos elementos integrados?
Luz y diseño escandinavo: La cocina abierta como centro del dúplex
El gran premio de tirar paredes es la luz, y en este dúplex el resultado es una explosión de luminosidad. La luz natural fluye sin obstáculos y rebota en todas las superficies, un factor esencial en la fría Suecia.
La sensación de amplitud se multiplica gracias a los grandes ventanales que dan acceso a la terraza exterior (¡fijaos qué banquete de sol en la zona del comedor!). Este diseño potencia la conexión entre el interior y el exterior, algo fundamental en el diseño escandinavo de calidad.
La cocina, con sus muebles en un elegante azul grisáceo profundo y elegantes remates en latón, se convierte en el epicentro social. Un buen diseño de cocina abierta es esencial para que este concepto funcione, y aquí han acertado de pleno. Los tonos neutros y las texturas, como la madera natural del suelo y el mármol, mantienen la calidez, mientras que el diseño sigue siendo minimalista y funcional.
En resumen, la modernización de este dúplex en Estocolmo nos deja una lección muy clara: para conseguir un hogar del siglo XXI, a veces hay que despojarse de las divisiones del pasado.
Si vivís en un piso antiguo, no temáis al derribo controlado. La clave de la reforma para conseguir amplitud y luz está en tirar paredes, permitir que el sol entre a raudales y ubicar la cocina abierta como el corazón de la casa. Esperamos que os haya inspirado para vuestros hogares.


























Fotos propiedad: Per Jansson
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