Este jueves vamos a subirnos a las alturas para meternos de lleno en uno de los retos decorativos más habituales: los espacios bajo cubierta o dormitorios abuhardillados.
Son estancias llenas de encanto, pero sus techos inclinados y la falta de luz natural a veces nos dan algún que otro quebradero de cabeza a la hora de amueblarlas, sobre todo si hablamos de habitaciones para niños y jóvenes, donde la funcionalidad es clave.
Hemos encontrado esta joya sueca, una vivienda con tres dormitorios abuhardillados, cada uno con una personalidad diferente, que nos da las claves para entender por qué en los países nórdicos resuelven estos espacios de forma tan magistral.
El secreto nórdico: Luminosidad, blancos y funcionalidad
Si comparamos estos dormitorios abuhardillados con lo que solemos ver en España, la primera diferencia que salta a la vista es, sin duda, la luz. Y no solo nos referimos a la orientación o el tamaño de las ventanas (que también, mirad lo bien que resuelven la entrada de luz en las habitaciones), sino al uso estratégico del color.
En estos ejemplos, la base es casi siempre la misma: paredes, techos inclinados y suelos en tonos blancos o muy claros. Esto es fundamental para maximizar la escasa luz natural que entra por la ventana del ático y hacer que el espacio se sienta mucho más grande de lo que realmente es.
En el caso del dormitorio juvenil, incluso si pintan una pared de gris (como vemos en una de las habitaciones infantiles), lo compensan con mobiliario y alfombras clarísimas.
Dormitorios abuhardillados infantiles: Aprovechar cada rincón
Los dos dormitorios infantiles, son la prueba de que se puede crear una zona de juego y descanso acogedora bajo el techo inclinado.
- Camas a medida o bajas: La zona más baja del techo, que a menudo se desperdicia, se convierte en el lugar ideal para colocar la cama. Esto no solo es práctico, sino que crea un rincón de descanso súper recogido y seguro.
- Almacenaje en módulos bajos: Justo donde el techo comienza a caer, es donde debemos colocar las cómodas y muebles de almacenaje bajos. El uso de muebles escandinavos de madera natural y líneas sencillas ayuda a no saturar visualmente el espacio.
- Zonas de estudio creativas: En uno de los dormitorios infantiles, vemos un escritorio de pared en el espacio de trabajo String, que aprovecha al máximo el espacio, evitando patas que estorben, es una solución perfecta. Y en la otra habitación infantil, un escritorio hecho con baldas, que hace las funciones de una mesa de trabajo junto a la ventana, permite que dos niños puedan trabajar cómodamente con luz natural.
Un rincón para los jóvenes: Menos juguetes, más diseño
El dormitorio abuhardillado para el joven o adolescente cambia el chip, pero mantiene la misma filosofía. Aquí el almacenaje es más discreto, con una cómoda simple y un pequeño armario empotrado aprovechando el tramo vertical de la pared.
El espacio de estudio se vuelve más serio, con una silla de madera clásica de diseño (la silla J77 de HAY) y una lámpara de escritorio icónica (la lámpara de mesa AJ MINI de Louise Poulsen) .
Nos encanta cómo utilizan la pared blanca y limpia para ganar amplitud y cómo el toque de color viene de la mano de piezas de diseño, como la lamparita de mesa naranja que rompe la monotonía. Es un espacio que respira calma y concentración, algo esencial para la etapa de estudio.
¿Qué os parecen los dormitorios, os gustan? ¿o preferís la planta baja con la cocina abierta al salón? ¿o todo el espacio exterior en le jardín?











































Fotos propiedad Stadshem
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