Empezamos esta semana decorativa compartiendo con vosotros una sensación que seguro que muchos compartís con nosotros: echamos de menos, y mucho, el icónico Catálogo de IKEA.
El vacío que deja el fin del Catálogo de IKEA
Y es que, desde que la gigante sueca anunciase en 2020 que la edición 2021 sería la última, se nos quedó un vacío tremendo. El catálogo no era solo un muestrario de productos; era una revista de inspiración, un manual de estilo, y la ventana perfecta para soñar despiertos con cómo podríamos organizar y decorar nuestra propia casa.
¿Quién de vosotros no recuerda esa emoción al hojearlo en papel, o al explorar sus nuevas propuestas en formato digital? Nos daba ideas de cómo un pequeño rincón se podía transformar, y nos presentaba los nuevos diseños ya ubicados, haciéndonos más fácil imaginar ese nuevo sofá o esa estantería en nuestro propio salón.
Por desgracia, el cambio de rumbo de la marca —enfocado ahora en lo digital y en las tiendas— ha hecho que esa forma de descubrir las novedades y de beber de la inspiración escandinava se haya diluido un poco, dejándonos con ganas de más.
El verdadero legado: diseño democrático y estilo escandinavo
Pero la realidad, es que el legado de IKEA va mucho más allá de un simple catálogo. Esta marca no solo ha democratizado el diseño, sino que ha sido la gran embajadora que ha llevado el estilo escandinavo a todos los rincones del planeta.
Gracias a IKEA, el mundo aprendió el valor de las líneas sencillas, la funcionalidad y la luz. Lo más curioso es que, si os fijáis bien, el secreto de los propios nórdicos reside precisamente en la mezcla. Cuando visitamos una casa en Suecia o Dinamarca, como la que os mostramos hoy, vemos que casi todos combinan una base de muebles funcionales y asequibles de IKEA con piezas de diseño, hallazgos vintage o herencias familiares.
Ellos entienden que la clave no está en tener todo de la misma marca, sino en usar esos diseños versátiles como lienzo para construir una decoración con mucha personalidad.
Un salón de 81 m² que es puro oasis de calma
Y precisamente por eso, hemos querido traeros un apartamento en Suecia de 81 metros cuadrados que es la encarnación perfecta de esa filosofía decorativa que tanto amamos.
En el salón, nos cautiva es esa base neutra y luminosa, un verdadero oasis de calma. Las paredes blancas y la luz natural que entra a raudales potencian la sensación de amplitud y bienestar. Fijaos en la paleta de colores: tostados, beiges y un toque de terracota en la alfombra de inspiración kilim.
El gran sofá, vestido con textiles suaves y plaids cálidos, invita a acurrucarse, y todo el conjunto rezuma ese toque bohemio y cozy que es tendencia. La gran lámpara de papel central no solo es un elemento clave del diseño nórdico (y un guiño a esos diseños que IKEA ha popularizado), sino que aporta una luz difusa que suaviza el ambiente de forma magistral.
El contraste elegante en el dormitorio nórdico
El dormitorio, por su parte, nos regala un contraste sofisticado. Aquí, los propietarios han roto la monotonía de los tonos neutros con una pared de acento en un azul oscuro profundo que es pura elegancia.
Este tono, combinado con el blanco de la carpintería y la estructura de cama de forja negro, el modelo STJÄRNÖ de Ikea, crea un ambiente de descanso realmente envolvente. Las sábanas en tonos arena y beige mantienen la conexión con la calidez del salón, demostrando que es posible tener un espacio dramático sin sacrificar la sensación de hygge que tanto buscamos.
En definitiva, aunque el mítico catálogo nos haga falta para inspirarnos, apartamentos como este nos demuestran que el espíritu del diseño sueco sigue más vivo que nunca. Solo necesitamos abrir los ojos y buscar esa inspiración, combinando inteligentemente lo asequible con lo exclusivo, y creando espacios que hablen de nosotros. ¿También echais de menos el catálogo de Ikea?































Fotos propiedad: Entrance
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