Entre todas las geniales soluciones de este piso sueco, lo que más nos ha llamado la atención ha sido la puerta corredera doble entre el dormitorio y el salón y la distribución abierta que permite que sea una vivienda muy aireada.
Este lunes nos vamos a Estocolmo para ver un apartamento que es un ejemplo de cómo aprovechar el espacio con estilo, luz y una fluidez espectacular.
La distribución fluida: adiós a los pasillos inútiles
La clave de este apartamento y de muchos diseños contemporáneos de éxito es la distribución fluida o semiabierta. Se trata de una solución que hemos visto evolucionar a lo largo de los años en el diseño nórdico.
En lugar de muros cerrados que encorsetan el espacio, este piso utiliza divisiones inteligentes que permiten que la luz natural circule sin obstáculos, creando una sensación de amplitud inmediata.
El famoso open concept no es solo tirar paredes, sino pensarlas para que los ambientes se comuniquen de forma natural, pero manteniendo cierta privacidad cuando es necesario y funcionalidad.
Fijaos bien en la primera foto que os mostramos: el salón y el dormitorio están conectados visualmente, lo que hace que todo el piso parezca el doble de grande. Esta es una técnica fantástica que permite a los interioristas maximizar cada metro cuadrado en pisos pequeños o medianos. Vosotros también podéis aplicarla en vuestras casas.
Protagonista: la puerta corredera doble entre salón y dormitorio
Y aquí está el gran tip de diseño de este apartamento que debemos apuntar: la puerta corredera doble. No es una puerta normal; al ser doble, el paso de un ambiente a otro es más amplio, más señorial, y refuerza esa sensación de conexión total.
Cuando está abierta, el salón y el dormitorio se convierten en un único espacio diáfano, disfrutando así de la amplitud. Pero, si se necesita intimidad para dormir o teletrabajar, la puerta se desliza suavemente y separa las estancias de forma elegante.
Este sistema corredero, que no roba espacio de giro como las puertas tradicionales, es la solución más funcional y técnica que conocemos para conseguir una distribución fluida sin sacrificar el descanso o la privacidad.
Detalles de interiorismo que lo elevan (y que podemos copiar en casa)
Pero no todo es distribución, el look and feel es espectacular. Y aquí es donde nos fijamos en los acabados de calidad que tanto nos gustan:
- El suelo de madera en espiga: Mirad qué preciosidad. El parqué en patrón de espiga no es solo un clásico, sino que aporta textura, calidez y un aire vintage que equilibra perfectamente las líneas modernas del mobiliario. Además, el patrón dirige la vista y ayuda a alargar visualmente las estancias.
- La paleta de color y la luz: El fondo es una base neutra (blancos y grises muy suaves), pero se enriquece con esos toques de verde menta o aguamarina, y el rosa pálido de la alfombra. ¡Y la luz! El diseño nórdico prioriza siempre la luz natural, potenciada por cortinas ligeras y paredes claras, en este caso en un precioso blanco roto o greige claro.
- La chimenea y el latón: En el salón, vemos una chimenea clásica de obra, que ancla la sala y le da ese toque de hogar y calidez. Además, fijaos en las lámparas de techo en latón o dorado sobre la mesa de centro y en el comedor; estos detalles metálicos son tendencia y añaden un toque de sofisticación.
No os perdáis el resto del apartamento, aunque hemos puesto el foco en el salón, el comedor con las sillas retro, la cocina, sencilla y funcional y el aseo con suelo de marmol de diseño, también nos han gustado mucho.
Esperamos que este paseo por Estocolmo os haya dado muchísimas ideas para hacer que vuestras casas sean más fluidas, luminosas y, por supuesto, más bonitas. La próxima vez que penséis en una reforma, considerad esa puerta corredera doble, es un acierto seguro,





















Fotos propiedad Behrer
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