Este ático nórdico de 65,5 m² es un buen ejemplo sobre cómo maximizar el espacio, la luz y el confort emocional, pilares fundamentales del estilo escandinavo
Este piso, de un dormitorio, está situado en la cuarta planta y goza de unas vistas preciosas sobre el canal, en Malmö, Suecia, como podéis ver en las imágenes.
Es un espacio que, a pesar de sus dimensiones reducidas, se siente amplio y funcional gracias a una distribución abierta entre el salón, el comedor y la cocina y es precisamente esta amplitud visual y la luminosidad, lo primero que nos llama la atención.
Funcionalidad luminosa de día: La magia del espacio abierto
Fijaos en las fotos como se siente la vivienda de día y de noche, durante el día, la luz natural es la protagonista indiscutible. Los grandes ventanales, típicos de la arquitectura moderna en Suecia, bañan cada rincón con una claridad asombrosa, resaltando los tonos neutros de las paredes y el cálido suelo de parqué de roble. Esta generosa entrada de luz es clave para que el espacio se perciba mucho más grande, un truco infalible en el estilo nórdico.
La distribución abierta no solo potencia la sensación de amplitud, sino que también está pensada para la vida social. El salón y el comedor se integran, permitiéndonos estar con nuestra gente mientras preparamos algo en esa cocina de líneas blancas y minimalistas.
Fijaos en que incluso el balcón (acristalado, importante en el norte :) ) amplía visualmente la zona de estar, es puro diseño funcional al servicio del día a día de los habitantes del ático.
Calidez y hygge de noche: El poder de la luz de ambiente
Pero donde este ático nos da una lección magistral es en cómo transforma su atmósfera al caer la tarde, abrazando por completo el concepto danés del hygge (esa sensación de bienestar, calidez y confort).
Al atardecer, la funcionalidad luminosa del día da paso a una intensa calidez gracias a una cuidadosa estrategia de iluminación, aquí es donde entra en juego la importancia capital de la luz de ambiente frente a la luz cenital única.
Observad la diferencia entre las dos fotos: las luces indirectas son las que trabajan la magia, tenemos lámparas de techo con acentos dorados y diseños esculturales, preciosas lámparas de mesa y, por supuesto, una gran cantidad de velas y lamparitas que crean puntos focales cálidos y acogedores.
La luz fuerte cenital como única iluminación no existe, las lámparas colgantes sobre el comedor, aportan iluminación cálida y suave, lo mismo que las luces puntuales de ambiente.
Esta mezcla de luminarias de diferentes alturas y tonos anaranjados envuelve el espacio, invitándonos a relajarnos y disfrutar sin estridencias. Es la prueba de que en el estilo nórdico, la luz se diseña tanto como el mobiliario y se piensa en tanto en como la vivienda se percibe cuando es de noche, como se aprovecha al máximo la luz del día.
En definitiva, este ático de Malmö es una fuente de inspiración para todos nosotros. Nos enseña cómo el diseño inteligente y la luz adecuada pueden convertir un espacio de 65,5 m² en un hogar de ensueño, funcional de día y tremendamente acogedor de noche. Esperamos que os haya gustado ver ese contraste día y noche y os sirva de inspiración para iluminar las tardes de invierno en casa.




















Fotos propiedad Bjurfors
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