Hemos encontrado un apartamento sueco que es la excusa perfecta para comentaros el concepto del comedor en la cocina y que nadie hace tan bien como nuestros vecinos del norte.
Los que lleváis tiempo por aquí, sabéis de nuestra fascinación por las cocinas, ese espacio que, en el fondo, es el verdadero corazón de la casa. Pero atención, no hablamos solo de cocinar, sino de vivir en ellas.
En España todavía nos cuesta un poco abrazar esta idea de la cocina como espacio integral, esté o no abierta y es un poco una pena, porque seguimos viendo nueva construcción, con cocinas cerradas, pequeñas, en las que no apetece mucho vivir.
1. Luz, blanco y funcionalidad: La base de este comedor nórdico
La primera lección que nos dan los suecos, y que salta a la vista en estas imágenes, es la apuesta innegociable por la luz y el color blanco. Si observáis, tanto las paredes impolutas como los frentes de los muebles de cocina son de un color crema muy claro o blanco roto.
No es casualidad. Con las largas horas de oscuridad que tienen en invierno, el blanco no es solo estética, es una necesidad funcional para amplificar y reflejar hasta el último rayo de sol que entra por esas maravillosas ventanas. Además, ese suelo de madera clara, pintado de blanco y con vetas a la vista, suma muchísima calidez sin sacrificar luminosidad.
Aquí, la parte de trabajo (la encimera en granito gris oscuro, la cocina y la campana de acero inoxidable) convive con el comedor de una manera tan fluida que parece natural.
Es el contraste entre lo técnico y lo familiar. El mueble alto con vitrina, a la derecha, además de ser una referencia clásica del mobiliario sueco, rompe la continuidad de la cocina y sirve de transición perfecta hacia la zona de estar. ¿A que os recuerda que estáis en un hogar y no en un laboratorio?
2. El toque clásico que lo convierte en comedor, no en mesa de desayunos
Este es, quizás, el punto de mayor diferencia con la forma en que solemos plantear el comedor en la cocina en España. Si os fijáis, la mesa no es una barra, ni una península, ni un rincón auxiliar con taburetes. ¡Es una mesa de comedor de pleno derecho!
Es una pieza clásica, de silueta elegante, vestida con un mantel de lino inmaculado, rodeada de sillas de estilo tradicional y presidida por una lámpara colgante sencilla pero con mucho peso visual.
En el diseño nórdico, especialmente en Suecia, se valora ese mix entre la estética clásica y la funcionalidad moderna. La mesa, decorada con un jarrón de flores frescas, no es un apéndice de la cocina, es el centro social de la estancia. Se come, se trabaja, se pasa tiempo en familia, se vive.
3. España vs. países nórdicos: Una diferencia cultural con el comedor en la cocina
Y aquí es donde entra el análisis cultural que nos fascina en delikatissen. En España, tradicionalmente, hemos tendido a separar el comedor de la cocina, o a relegar el office a una barra o a una mesa auxiliar más pequeña, reservando el comedor principal para invitados o comidas más formales. Pensamos en el comedor como una estancia propia o anexa al salón, pero rara vez se integra como una pieza tan protagonista dentro de la zona de trabajo en la cocina.
En los países nórdicos, debido a su clima y a la necesidad de pasar mucho tiempo en casa, la cocina se convierte en el lugar más acogedor y cálido. Por eso, el comedor en la cocina se concibe como un espacio permanente y principal.
La mesa es grande, está pensada para largas sobremesas y todas las demas tareas. Es esa búsqueda del hygge danés, de lo acogedor, lo que les lleva a integrar el office de esta manera tan brillante. No se trata solo de un tema de metros cuadrados, sino de una prioridad de diseño que pone la vida social y la luz en el centro.
La lección que podemos sacar, es que para conseguir ese efecto de cocina con alma que vemos en Suecia, tenemos que darle la importancia que merece a la zona de comer. No tengáis miedo de integrar una mesa bonita, de estilo atemporal, y de rodearla de luz, textiles y flores. Dejad que la cocina se sienta no solo funcional, sino también social.
Nos encantaría saber qué pensáis de esta filosofía de diseño. ¿Vosotros también sois de los que ya habéis puesto el comedor en la cocina como centro de operaciones en vuestras casas? ¿habéis abierto la cocina al salón? ¿o vivís con la tradicional cocina pequeña y el comedor en el salón?

























Fotos propiedad Entrance mäkleri
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Es muy difícil pelear contra el peso cultural. Aquí nos parece que «meter» a los invitados a la cocina es desmerecer la ocasión, como algo reservado sólo a los de mucha confianza y sólo para un café. Hemos crecido haciendo vida en, como mucho, una salita contigua a la cocina y con salones enormes que sólo se abrían en días contados. Sin embargo, ahora me parece deprimente tener un salón que parece un museo y una mesa que además de ocupar mucho espacio, en mi caso, puede llenarse un par de veces al año. En mi próxima mudanza lo tengo claro: quiero una cocina grande, con mesa junto al ventanal, y un saloncito acogedor, al lado, pero no juntos. Como en la foto :) Supongo que las familias numerosas que se juntan cada semana necesitarán otra organización. Por cierto, el piso precioso (sobre todo los ventanales curvos del dormitorio).
Me encantó el artículo, transmite con sencillez que un espacio tan cotidiano como el de comer puede convertirse en el lugar más acogedor y significativo del hogar.