Seguramente al pensar en el estilo nórdico, no pensáis en paredes negras, sino en paredes claras, espacios llenos de luz natural y muebles de madera clara, ¿no?
Y es que, tradicionalmente, hemos relacionado el color blanco con la amplitud y la luminosidad, algo vital en países con pocas horas de sol como los nórdicos, pero el diseño es un ente vivo que evoluciona y la vivienda que os traemos hoy, demuestra que hay una tendencia que ha venido para quedarse: el dark scandi.
Las paredes oscuras en el salón, pueden parecer algo raro si hablamos del clásico ambiente acogedor, pero mirad cómo luce, es súper elegante. La clave está en entender un principio básico del diseño: el negro, lejos de empequeñecer, puede generar una increíble sensación de profundidad, siempre y cuando la iluminación natural sea buena.
En este piso en concreto, el contraste con el suelo blanco brillante de microcemento (que refleja la luz) y el gran ventanal es la magia que hace que las paredes negras funcionen a la perfección.
Si estudiáis un poco las fotos, veréis la gran ventaja de optar por paredes negras en una zona de estar: la elegancia. El negro es un color que absorbe la luz, sí, pero al hacerlo, lo que consigue es que todo lo que cuelga o se apoya en ellas (un cuadro, una estantería, un espejo) destaque de una forma brutal, como si estuviera flotando.
Las paredes negras actúan como el mejor telón de fondo para los muebles y los textiles claros, potenciando el minimalismo y la textura del diseño nórdico moderno. Olvidad la idea de que una casa con paredes negras debe ser una guarida goth o un castillo draculiano; aquí hablamos de una sofisticación serena, de crear una atmósfera envolvente.
Esta manera de decorar muestra que las paredes oscuras no intentan agrandar el espacio, más bien forman un rincón íntimo y marcado. Da como una sensación tipo madriguera elegante, en la cual uno se siente resguardado desde el primer momento.
Os sugerimos usar este truco, pintar la pared principal de una habitación combinándola siempre con mucha madera natural, textiles en tonos claros (como beige, gris claro o topo) y espejos grandes, así conseguiréis jugar con las texturas y la luz reflejada, manteniendo esa calidez que tanto define al estilo scandi. El resultado será un hogar moderno y con personalidad.






















Fotos propiedad Stadshem
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