Reformar con alma: baldosas hidráulicas en un piso en Barcelona

El alma de los pisos de Barcelona se esconde, muy a menudo, justo bajo nuestros pies. Hablamos de las baldosas hidráulicas, el elemento decorativo y arquitectónico que define el carácter de miles de viviendas en el Eixample.

En delikatissen creemos firmemente que la mejor decoración es la que respeta la historia del lugar, y este apartamento recién rehabilitado es el ejemplo perfecto de cómo hacerlo. Hoy os enseñamos un proyecto en la calle de Muntaner en Barcelona donde cada habitación ha conservado su patrón original, demostrando que este tesoro modernista no solo no pasa de moda, sino que es el hilo conductor de todo el diseño interior.

Baldosas hidráulicas en l’Eixample: un tesoro arquitectónico

Este apartamento, situado en la zona L’Antiga Esquerra de l’Eixample, es una lección de cómo rehabilitar una propiedad histórica sin borrar su memoria. La arquitectura clásica de esta zona de Barcelona, con sus techos altos adornados con esas preciosas molduras originales y la distribución de planta abierta que garantiza luz y ventilación, se han potenciado al máximo.

La reforma ha combinado estos elementos clásicos con comodidades muy modernas, pero lo que realmente nos enamora es la decisión de proteger y restaurar cada centímetro de sus suelos.

Las baldosas hidráulicas son mucho más que un pavimento; son la firma del Modernismo catalán. Os recordamos que se fabrican artesanalmente, utilizando cemento prensado sin cocción, lo que permitía crear esos diseños geométricos y florales tan vivos que distinguían a las casas de la burguesía barcelonesa.

En este piso, cada estancia nos regala un patrón distinto: desde los tonos terrosos y cuadrados más discretos en la zona de noche, hasta los motivos grises y ocres más elaborados en el salón. Esta variedad de diseños funciona como una colección de alfombras permanentes que delimitan sutilmente cada espacio sin necesidad de recurrir a tabiques.

La mezcla perfecta: neutralidad y esencia

Frente a la riqueza visual y el color que aportan los suelos, la decoración se rinde a la sencillez del diseño escandinavo y las líneas depuradas. Es la estrategia perfecta para conseguir un espacio que se sienta histórico, pero a la vez muy actual y luminoso.

Los muebles de madera clara, con ese toque mid-century que tanto nos gusta y las paredes en blanco puro, permiten que toda la atención se centre en los techos y por supuesto, en los suelos.

La neutralidad cromática del mobiliario (blancos, maderas naturales) equilibra la paleta de colores de las baldosas. Además, se han recuperado los grandes ventanales con la carpintería original, maximizando la entrada de luz natural que inunda el espacio. Esta combinación de lo antiguo y lo nuevo no solo respeta el edificio, sino que crea un hogar con una personalidad inigualable.

Nos encantaría saber vuestra opinión: ¿preferís restaurar los suelos originales cuando reformáis, o apostáis por materiales nuevos? El equilibrio entre pasado y presente es, sin duda, la clave de este proyecto.

Fotos propiedad Larsson Estate


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