Este bizcocho de limón con almendra y mascarpone se ha convertido en uno de nuestros favoritos absolutos. Y es que combina lo mejor de dos mundos: la frescura cítrica del limón con la textura aterciopelada que aporta el mascarpone, todo ello envuelto en el sabor de la almendra molida que resulta en un bizcocho ultra esponjoso.
Lo hicimos el fin de semana pasado y fue todo un éxito. La textura es increíblemente húmeda y la combinación de limón y almendra resulta tan equilibrada que no puedes parar de comer. Además, esa cobertura de almendras caramelizadas le da un toque crujiente que contrasta perfectamente con la miga esponjosa del interior.
Por qué este bizcocho de limón es especial
Lo que hace especial a este bizcocho es su textura. No es el típico bizcocho seco que necesitas acompañar de algo líquido. La presencia del mascarpone lo mantiene jugoso durante días. La harina de almendra, por su parte, le da ese punto especial que recuerda a la repostería italiana, con una miga densa pero ligera a la vez.
Otro punto a favor es que mejora con el tiempo. Sí, como lo lees: este bizcocho está bueno recién hecho, pero si lo dejas reposar unas horas (o incluso de un día para otro), los sabores se asientan y la textura se vuelve aún más sedosa. Es de esos postres que ganan con la espera.
Los ingredientes clave
La harina de almendra es protagonista, le da cuerpo y ese sabor característico a frutos secos, si vuestra harina de almendra es de molienda gruesa, notaréis que el bizcocho tiene una textura ligeramente granulosa, pero eso le añade personalidad.
El mascarpone es el ingrediente secreto que convierte este bizcocho en algo especial. Este queso cremoso italiano aporta una humedad increíble y un ligero toque ácido que equilibra el dulzor. Si no tenéis mascarpone, podéis usar otro queso cremoso para untar, aunque el resultado será ligeramente diferente.
El limón, por supuesto, es esencial. Tanto el zumo como la ralladura de limón le dan ese toque fresco y aromático.
Cómo hacer el bizcocho de limón perfecto
La preparación es realmente sencilla, lo más importante es batir bien los huevos por separado, ese es el secreto para conseguir un bizcocho alto y aireado, con una batidora de varillas eléctricas lo conseguiréis.
Luego es cuestión de ir añadiendo a las yemas, el resto de ingredientes con cuidado: primero el mascarpone, después el aceite y el zumo de limón y finalmente las harinas tamizadas con la levadura. Es importante no batir en exceso una vez añadida la harina, solo lo justo para integrar y finalmente las claras batidas.
Para la decoración, hemos usado almendra en láminas por toda la superficie y azúcar. Durante el horneado, estas almendras se tuestan y caramelizan ligeramente creando una cobertura crujiente deliciosa.
Consejos para que salga perfecto
El horneado: Una hora a 180°C en la parte inferior del horno. Esto es importante porque así el bizcocho tiene tiempo de subir sin que se tueste demasiado por arriba. Si veis que se está dorando mucho lo cubrís con papel de aluminio a la media hora o así.
El reposo: Este es el consejo más importante: no lo cortéis recién sacado del horno, dejad que se enfríe completamente, al menos un par de horas o mejor, de un día para otro tapado. Esto permite que los sabores se fusionen y que la textura se asiente. La diferencia es notable.
El molde: Nosotros teníamos este molde rizado cerámico de american pie que retiene muy bien el calor y ayuda a conseguir ese color dorado tan bonito. Cualquier molde de 24-26 cm de diámetro os servirá, aseguraos de engrasarlo muy bien con mantequilla o spray desmoldante.



La receta completa de Bizcocho de limón, almendra y mascarpone
- 155 g harina
- 15 g de levadura química / polvo de hornear
- 125 g harina de almendra / almendra molida
- 4 huevos
- 200 g azúcar
- 250 g queso Mascarpone
- 125 g aceite vegetal
- el zumo y la ralladura de 1 limón mediano
- almendra en láminas y azúcar para la cobertura




Preparación:
- Precalentar el horno a 180°C con calor arriba y abajo.
- Engrasar un molde de 24 cm aproximadamente con mantequilla o spray.
- Tamizar la harina con la levadura y mezclarla con la harina de almendra. Reservar.
- Separar las yemas de las claras en dos boles.
- Batir bien las claras con una batidora de varillas casi a punto de nieve. Reservar.
- Batir las yemas con el azúcar, hasta que doblen el volumen. Añadir el mascarpone y continuar batiendo hasta que esté completamente integrado. La mezcla debe quedar homogénea.
- Añadir el aceite de girasol, la ralladura y el zumo de limón, volver a batir todo muy bien.
- Incorporar la mezcla de harinas y batir ligeramente hasta que se integre todo. Añadir por último las claras en 2-3 tandas y mezclar todo con una espátula con movimientos envolventes, con cuidado de mantener el aire en la mezcla.
- Verter la masa en el molde y nivelar la superficie con una espátula.
- Espolvorear con azúcar y almendra en láminas la superficie.
- Hornear durante 1 hora en la parte media-inferior del horno a 180ºC. Si a los 30-35 minutos veis que se dora demasiado por arriba, cubrirlo con papel de aluminio sin apretar.
- Para comprobar que está hecho, pinchar el centro con un palillo: debe salir limpio, así sabéis que está listo.
- Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla, completamente en el molde antes de servir.
El resultado final
El resultado es un bizcocho de limón impresionante: alto, dorado, con esa cobertura de almendras caramelizadas que le da aspecto de pastelería. Al cortarlo, veréis una miga perfecta, densa pero esponjosa, de un color amarillo mantecoso precioso.
El sabor es equilibrado y elegante. El limón está presente pero sin ser agresivo, la almendra aporta ese toque tostado maravilloso, y el mascarpone hace que cada bocado sea cremoso y húmedo. Es de esos bizcochos que desaparecen en un suspiro cuando tienes invitados.
Para qué ocasiones es perfecto
Este bizcocho de limón es ideal para cualquier ocasión: desde una merienda tranquila en casa hasta una comida con amigos o familiares. Es elegante sin ser pretencioso y a todo el mundo le va a gustar. Nosotros lo he servido con café después de comer y ha sido un éxito total.
También es perfecto para llevar a una celebración porque aguanta muy bien el transporte (gracias a su textura húmeda) y además está delicioso a temperatura ambiente.
Variaciones y adaptaciones
Aunque la receta original es perfecta tal cual, podéis hacer algunas variaciones:
- Naranja en lugar de limón: Sustituir el limón por naranja para un sabor más suave y dulce.
- Mezcla de cítricos: Usar medio limón y media naranja para un toque más complejo.
- Glaseado de limón: Mezclar azúcar glas con unas gotas de zumo de limón y cubrir el bizcocho frío para darle un acabado más dulce.
- Semillas de amapola: Añadir 2 cucharadas de semillas de amapola a la masa para un toque de textura.
- Sin decoración: Si preferís algo más sencillo, podéis hornearlo sin la cobertura de almendras y simplemente espolvorearlo con azúcar glas.
Conservación
Este bizcocho se conserva perfectamente durante 3-4 días a temperatura ambiente, bien tapado con film transparente o en un recipiente hermético. De hecho, como ya hemos dicho, está incluso mejor al día siguiente.
Si queréis conservarlo más tiempo, podéis envolverlo bien y congelarlo, aguanta hasta 2 meses en el congelador. Para descongelar, sacarlo a temperatura ambiente unas horas antes de servir.



Fotos: delikatissen
Receta ligeramente modificada: Claudia & Julia
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mmmm que delicia gracias