Llevamos años viendo pisos escandinavos con una mezcla de admiración y envidia sana. Y cada vez que encontramos uno que lo hace realmente bien, sentimos la misma urgencia: hay que contarlo. Este estudio de 35 m² en Gotemburgo, es uno de esos casos. Decorar un estudio de 35 m² es, para muchas personas, el primer reto real de interiorismo de su vida y aquí los suecos lo resuelven con una elegancia que parece sin esfuerzo. Spoiler: no lo es. Detrás de cada decisión hay criterio, conocimiento de materiales y una filosofía de vida que llevamos décadas intentando exportar al resto del mundo.
El punto de partida: 35 m² no son pocos si se saben organizar
Lo primero que nos llama la atención al ver este apartamento, construido en 2019, es que no parece pequeño y eeso, con 35 m² reales, es todo un logro. ¿Cómo lo consiguen?
La clave está en la planta abierta y en no intentar esconder los usos del espacio, sino organizarlos con inteligencia. Aquí conviven cocina, zona de comedor, salón y dormitorio sin tabiques que los separen. Y lejos de resultar caótico, fluye. La madera de fresno clara del suelo unifica todo, las paredes blancas amplían visualmente y la luz natural que entra por los ventanales de suelo a techo hace el resto.
Primer aprendizaje: en un estudio, la continuidad visual es la mejor aliada. Nada de alfombras que rompan el suelo en zonas incómodas, nada de muebles de distintas maderas compitiendo entre sí. Un material, una paleta y luego los detalles para dar vida.
El truco que lo cambia todo: el dormitorio entre estanterías
Si hay un elemento de este piso que queremos que os llevéis a casa es el dormitorio delimitado por muebles de almacenaje.
Aquí han creado una cama elevada sobre una estructura de módulos de almacenaje blancos (que recuerdan mucho a los módulos Kallax de IKEA o a soluciones similares que podéis encontrar en Leroy Merlin) y la han delimitado con cortinas de lino gris perla que caen desde el techo. Cuando esas cortinas están cerradas, la cama desaparece. Cuando están abiertas, forma parte del conjunto con total naturalidad.
La cama elevada, además, tiene cajones y huecos abiertos en la parte delantera, cada centímetro trabaja. Esto es lo que los nórdicos entienden como diseño funcional: que algo sea bonito no es suficiente, también tiene que resolver un problema, en este caso, el problema del almacenaje en un espacio mínimo.
Encima de la cama, una lámina enmarcada en blanco y negro aporta ese punto de carácter que necesita cualquier zona de descanso. Simple, económica y efectiva (podéis encontrar algo muy parecido en Amazon.
Las cortinas de lino verde: el color que lo une todo
Y llegamos al gran protagonista visual de este piso, esas cortinas de lino en verde salvia oscuro que enmarcan los ventanales de suelo a techo son, probablemente, la decisión decorativa más valiente y más acertada de todo el apartamento.
El verde que han elegido no es un verde cualquiera, es ese tono entre salvia y bosque, apagado, con mucho gris dentro, que lleva varios años siendo el color de acento favorito del interiorismo escandinavo contemporáneo. Funciona porque no compite con los blancos ni con los beiges, sino que los ancla, le da profundidad a un espacio que, sin ese toque, podría quedarse demasiado frío.
Las cortinas además están colocadas de suelo a techo y de pared a pared, algo que recomendamos siempre en espacios pequeños: hace que el techo parezca más alto y la ventana más grande de lo que es.
Si os habéis enamorado de este look y queréis reproducirlo, en Nordic Nest encontraréis cortinas de lino en una gama de verdes preciosa y en Maisons du Monde también tienen opciones más económicas que quedan muy bien.
La zona de comedor: una mesa redonda y dos sillas de leyenda
En la esquina junto a la ventana, la posición más privilegiada del piso, con vistas al exterior y luz natural directa, han colocado una pequeña mesa redonda con dos sillas.
Esas sillas negras con patas de madera son las Series 7 de Arne Jacobsen para Fritz Hansen, diseñadas en 1955 y que siguen siendo hoy una de las sillas más producidas del mundo. Y con razón: su silueta es perfecta, su escala funciona en cualquier espacio y su personalidad es suficiente para que una mesa redonda con un simple mantel de lino arrugado parezca un rincón de restaurante boutique.
La mesa redonda, tampoco es un capricho estético. En un comedor pequeño, la mesa redonda es siempre mejor que la rectangular: ocupa menos espacio visual, permite más movilidad alrededor y admite una silla extra de forma mucho más natural cuando hay visita. Es consejo que damos desde hace años y del que nunca nos arrepentimos.
Sobre la mesa, la puesta en escena es impecable: un mantel de lino con textura, una jarra blanca alta, una taza con motivos de puntos verdes, un jarrón bajo con flores silvestres y una vela encendida. No hace falta más. El arte del styling escandinavo está precisamente en eso: en editar, en quitar lo que sobra.
El salón: sofá gris, cojines, texturas y nada más
El sofá es gris claro, de perfil bajo, brazos rectos y patas metálicas finas, un sofá sin pretensiones que hace exactamente lo que tiene que hacer: no robar protagonismo. Sobre él, una colección de cojines en beige, blanco roto y textura crema y una manta a rayas en gris y beige.
En el suelo, una alfombra de lana en blanco roto con flecos que delimita la zona de estar sin romper la continuidad del espacio. Es un elemento clave en un espacio abierto como este, la alfombra es la que crea la sala, sin ella, no habría zona de salón, solo habría suelo.
Para alfombras de este estilo, nuestra recomendación habitual es Alfombras.es, que tienen una selección amplia con muy buena relación calidad-precio y por supuesto Nordic Nest para las marcas escandinavas más icónicas como Ferm Living o hay Design.
La cocina: blanca, ordenada y con personalidad gracias a los detalles
La cocina es lineal, completamente blanca, con encimera en gris antracita y tiradores negros. Una combinación que llevamos años viendo en hogares nórdicos porque es absolutamente atemporal: no pertenece a ninguna tendencia concreta, por lo que nunca quedará anticuada.
El alicatado es de metro blanco en horizontal, clásico y efectivo. Y sobre la encimera, solo lo imprescindible: una tabla de madera, un tarro de condimentos, alguna planta pequeña. El orden visual en una cocina abierta al salón es fundamental porque cualquier cacharrito de más arruina la foto del conjunto.
El balcón: el metro cuadrado más preciado
Aunque no es el protagonista de estas fotos, el piso cuenta con un balcón en orientación oeste. En Gotemburgo, eso significa tarde y puesta de sol. En la foto exterior se aprecia mobiliario de exterior ligero y una manta, lo justo para convertirlo en una extensión del salón en los meses templados.
En un piso de 35 m², el balcón no es un extra: es un cuarto más. Y hay que tratarlo como tal. Una silla, una mesita pequeña, una planta resistente y una vela y tenéis el mejor sitio del piso para el café de las seis.
10 ideas que podéis aplicar directamente en casa
Resumimos lo que hemos aprendido de este piso en diez ideas concretas y aplicables:
1. Usar cortinas largas de suelo a techo para dividir zonas. No hace falta obra, un riel de techo y unas cortinas de lino resuelven la separación del dormitorio en cualquier estudio.
2. Elevar la cama sobre módulos de almacenaje. Ganáis espacio de almacenaje y creáis una zona visualmente diferenciada sin construir nada.
3. Elegir siempre mesa redonda en comedores pequeños. Ocupa menos, permite más flexibilidad y queda mejor en espacios compactos.
4. Apostar por una paleta máxima de tres colores. En este piso: blanco, verde salvia y beige arena, con eso es suficiente.
5. Colocar las cortinas en el techo, no en el marco de la ventana. Esto es quizás el truco más impactante por el coste que tiene: casi cero.
6. Usar la alfombra para crear zonas. Sin alfombra, un espacio abierto es un único espacio, con alfombra, aparecen salas diferenciadas.
7. Añadir una planta de escala grande o ramas altas. No flores pequeñas desperdigadas, sino un jarrón grande con ramas o una planta de metro y medio en un rincón. Escala.
8. Unificar todos los suelos. No pongáis tarima de distintos tonos en distintas zonas. La continuidad del suelo es lo que hace que un espacio pequeño parezca grande.
9. Elegir muebles con patas. Un sofá con patas deja ver el suelo por debajo y visualmente amplía. Un sofá sin patas corta el espacio.
10. Una lámpara colgante junto a la ventana lo cambia todo. Añade escala vertical, calidez y un punto de interés visual sin ocupar ni un centímetro de superficie.
¿Qué nos llevamos de este piso?
Al fijarnos en el interiorismo y la decoración, vemos que no hay ninguna solución mágica, ningún mueble milagroso, hay criterio, coherencia y ese equilibrio entre funcionalidad y belleza que los escandinavos llevan décadas perfeccionando.
Y eso, como todo lo que merece la pena en decoración, se aprende, se entrena el ojo, se conocen las proporciones, se entiende la luz. No hay que tener un piso grande para vivir bien, hay que tener claro qué quieres conseguir y elegir cada pieza con cabeza.
Si os habéis quedado con ganas de más ideas para espacios pequeños, echad un vistazo a nuestra categoría decoración de pisos pequeños en delikatissen, donde llevamos años recopilando los mejores ejemplos de todo el mundo nórdico.














Fotos propiedad: svenskfast.se
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