Una cocina con isla en un piso de 37 m² puede parecer una utopía, pero este apartamento sueco, demuestra que no solo es posible, sino que puede ser la clave de una distribución inteligente y funcional. La premisa es clara: priorizar las zonas de vida diurna sobre el espacio de descanso. Y cuando se hace bien, como en este caso, el resultado es un hogar que invita a cocinar, compartir y vivir.
La cocina con isla como corazón del hogar
Lo primero que llama la atención al entrar en este funcional funcional apartamento es la generosidad de su zona de día. La cocina, equipada con una península que funciona como isla de trabajo, se convierte en el epicentro social del apartamento. Con encimera de granito negro pulido y tres taburetes de diseño—reconocibles por su línea minimalista, probablemente de la línea Glenn de IKEA en acabado cromado y blanco—esta cocina con isla no es solo un espacio de trabajo, sino el lugar donde se desarrolla la vida cotidiana.
La elección del negro para la superficie de trabajo contrasta muy bien con los muebles superiores en blanco roto y las tres luminarias colgantes con bombillas expuestas, añaden un toque de calidez industrial y definen visualmente el límite de la cocina con isla sin necesidad de paredes.
Comedor para 4 personas: el lujo de los metros bien pensados
El verdadero golpe de efecto viene al comprobar que este apartamento de 37 m² alberga una mesa de comedor capaz de acoger cómodamente a 4 comensales. La mesa se acompaña de una composición ecléctica de sillas que dota al espacio de personalidad: sillas en roble natural con respaldo de rejilla y tapicería estampada en tonos ocres y azules que aportan el punto bohemio tan característico de los interiores suecos.
Esta generosidad en la zona de cocina, salón y comedor no es casual. Es el resultado de una decisión consciente: si vais a vivir en un espacio reducido, mejor que sean las zonas de día las que tienen prioridad y a las que se les dedica mas espacio que a las zonas de descanso.
La fórmula: planta abierta con zonas bien definidas
La clave de esta distribución reside en una planta abierta que integra cocina, comedor y zona de estar en un efecto visual continuado de aproximadamente 25 m². El truco está en la definición sutil de cada área mediante elementos de mobiliario en lugar de paredes. La cocina con isla marca un primer límite, la mesa de comedor otro y finalmente un sofá de dos plazas, cierra la composición junto a una mesa de centro con tapa de mármol verde oscuro sobre estructura de madera, muy en la línea del diseño danés de los años 60.
El dormitorio: pequeño pero suficiente
Como contrapunto a la generosidad de las zonas de día, el dormitorio se reduce a lo esencial: una cama doble pequeña y una mesita de noche en madera natural (que parece un taburete) con una bonita lámpara de mesa Flowerpot portable VP9 en color topo. El espacio es mínimo, sí, pero cumple perfectamente su función. Al fin y al cabo, un dormitorio solo necesita ser lo suficientemente grande para dormir cómodamente y el resto del tiempo lo pasarás en esas zonas comunes tan cuidadosamente planificadas.
Materiales originales que añaden carácter
Uno de los grandes aciertos de este apartamento es la conservación de elementos originales del edificio de 1935. El suelo de parquet en espiga, aporta calidez y patrón visual que enriquece enormemente los espacios. Este tipo de suelo, además, ayuda a «dividir» visualmente las zonas sin necesidad de alfombras: su textura y dirección guían la mirada y dan continuidad al espacio.
Las ventanas originales, grandes y de doble hoja pintadas en blanco, son otra joya. No solo aportan luz natural en abundancia—fundamental en latitudes nórdicas—sino que sus dimensiones generosas crean un efecto de amplitud que hace que los escasos metros se perciban como muchos más.
¿Para quién funciona esta distribución?
Esta configuración espacial es ideal para personas que:
- Disfrutan cocinando y recibiendo amigos en casa
- Valoran tener un espacio de comedor real, no una mesa auxiliar
- Pasan poco tiempo en el dormitorio más allá de dormir
- Prefieren invertir sus metros en zonas de socialización
- Trabajan desde casa y necesitan un espacio diurno amplio y luminoso
Por el contrario, si necesitáis un vestidor espacioso, un despacho cerrado o simplemente pasáis muchas horas en el dormitorio, quizá esta distribución no sea la más adecuada y convenga replantear las prioridades espaciales.
Al final, no se trata de cuántos metros se tienen, sino de cómo se usan y estos 37 metros suecos, bañados de luz nórdica y distribuidos con inteligencia, nos recuerdan que en decoración—como en la vida—menos puede ser, efectivamente, más, siempre que sea más de lo que realmente importa. ¿Qué os parece?














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