Después de años dominados por el minimalismo nórdico en su versión más austera, esos espacios blancos, inmaculados y casi despojados de personalidad, estamos asistiendo a un resurgimiento glorioso del maximalismo. Y no, no hablamos de acumular cosas sin sentido, hablamos de espacios llenos de vida, color, historias y sobre todo, de personalidad auténtica.
El cansancio del «todo blanco»
Seamos honestos: el minimalismo extremo ha tenido su momento. Durante la última década, hemos visto innumerables interiores escandinavos prácticamente idénticos: paredes blancas, suelos de madera clara, un sofá gris y quizá —solo quizá— una planta en una esquina. Funcional, sí. Luminoso, también. ¿Pero acogedor? ¿Inspirador? No siempre.
El maximalismo viene precisamente a llenar ese vacío emocional. Porque nuestros hogares no deberían ser catálogos de una marca de muebles, sino reflejos de quiénes somos, de nuestros viajes, nuestras pasiones y nuestra historia.
Qué es realmente el maximalismo (y qué no es)
Antes de nada, desmontemos un mito: maximalismo no significa desorden. No se trata de amontonar objetos al azar ni de convertir vuestra casa en un mercadillo.
El maximalismo es, en esencia, una celebración consciente de la abundancia visual. Es atreverse con el color en las paredes, mezclar estampados sin miedo, combinar muebles de distintas épocas y estilos y rodearnos de cosas que realmente nos importan. Es decoración con intención, pero sin restricciones autoimpuestas.
Fijaos en este apartamento en Estocolmo: paredes en azul marino profundo, otra habitación en tonos melocotón cálidos, una cocina con pared terracota, papel pintado floral en el baño, alfombras con patrones gráficos y orgánicos, textiles a cuadros sobre textiles lisos, plantas por todas partes y una colección de arte enmarcado que cuenta historias. Cada rincón respira personalidad, pero nada se siente caótico. Todo tiene su razón de ser.
Por qué vuelve el maximalismo ahora (y con más fuerza que nunca)
Varios factores explican este resurgimiento:
La búsqueda de individualidad. Tras años de interiores uniformes gracias a Instagram y Pinterest, hay un hambre creciente de espacios únicos. Queremos hogares que no se parezcan al del vecino.
La influencia del diseño global. Hemos estado expuestos a estéticas de todo el mundo: el maximalismo de diseñadores británicos, la exuberancia mediterránea, los interiores coloridos latinoamericanos. Todo esto ha ampliado nuestra paleta visual.
El bienestar emocional. Está científicamente probado que los colores y los objetos que amamos generan dopamina. Vuestro hogar debería haceros felices, no parecer la sala de espera de un dentista.
La sostenibilidad paradójica. Aunque parezca contradictorio, el maximalismo bien entendido puede ser muy sostenible: mezclar piezas antiguas con nuevas, aprovechar herencias familiares, comprar en mercadillos vintage. No se trata de consumir más, sino de valorar lo que ya tenemos.
Cómo empezar sin que vuestra casa parezca un bazar
Si venís del minimalismo y os da vértigo, respirad hondo, no se trata de transformarlo todo de la noche a la mañana. Aquí van algunas estrategias:
1. Empezad por una pared de color
El blanco es seguro, pero también es aburrido. Elegid una pared para darle protagonismo con un color que os emocione. Puede ser un azul noche como el del dormitorio de este apartamento de las fotos, un verde bosque, un terracota acogedor o incluso un rosa viejo. El color cambia radicalmente la energía de un espacio.
2. Abrazad el papel pintado
Sí, ese recurso que vuestras abuelas adoraban y que durante años consideramos pasado de moda está de vuelta y con razón. Un papel pintado con patrón floral, geométrico o incluso botánico puede transformar un baño pequeño o un vestidor en un espacio memorable. Mirad el baño de ese piso: papel con estampado vintage en naranja, un lavabo color mostaza y baldosas en damero. ¿Arriesgado? Totalmente. ¿Precioso? Sin duda.
3. Mezclar, mezclar, mezclar
Olvidad la idea de que todo tiene que ser del mismo «set». Las sillas del comedor no tienen que ser iguales. Podéis combinar una butaca de terciopelo con otra de cuero. Una alfombra de rayas con cojines de lunares. Los interiores más interesantes son aquellos donde conviven distintas épocas, materiales y estilos.
Ese apartamento de 85 m² es una masterclass en mezclas: muebles escandinavos de los años 60, lámparas modernas, textiles contemporáneos, plantas, arte enmarcado de distintos tamaños… Todo dialoga entre sí porque hay una paleta de color coherente y un hilo conductor visual.
4. Las plantas no son opcionales
Vale, técnicamente sí lo son, pero el maximalismo ama la vida y qué mejor que llenar vuestros espacios con plantas. No una o dos, sino varias. Crean capas visuales, añaden textura y hacen que todo se sienta más vivo y orgánico.
5. Coleccionad con criterio
El maximalismo da permiso para mostrar vuestras colecciones: libros, cerámica vintage, vinilos, obras de arte, recuerdos de viajes… pero la clave está en la selección: mostrad lo que os importa, no lo que habéis ido acumulando por inercia. Y agrupad por temas o colores para crear coherencia visual.
El maximalismo escandinavo: lo mejor de ambos mundos
Aquí es donde se pone interesante. Los países nórdicos, tradicionalmente minimalistas, están abrazando el maximalismo pero con su propio twist. No abandonan del todo la funcionalidad ni la luz, pero añaden capas de color, texturas y personalidad.
Es un maximalismo más refinado, donde cada elemento tiene su propósito, pero donde también hay espacio para la alegría visual. Las bases siguen siendo escandinavas (suelos de madera, buena iluminación, diseño funcional), pero sobre esas bases se construyen estéticas más ricas y complejas.
Este piso que os mostramos es el ejemplo perfecto: mantiene la luminosidad y la funcionalidad escandinavas, pero no teme al color saturado, a mezclar estampados ni a mostrar personalidad en cada rincón.
Trucos para que funcione en vuestro espacio
- Mantened una paleta coherente. Podéis usar muchos colores, pero elegid una familia tonal. En el caso de este apartamento, vemos naranjas, rosas, azules y verdes, pero todos en tonos terrosos o apagados que armonizan entre sí.
- Dejad que los ojos respiren. Sí, podéis tener una pared estampada y una alfombra de rayas, pero quizá el sofá sea liso. Se trata de equilibrio, no de bombardeo visual.
- La iluminación es crucial. El maximalismo necesita buena luz para no sentirse opresivo. Combinad luz natural con distintas fuentes de luz artificial: lámparas de techo, de pie, de mesa. Cread profundidad y calidez.
- Invertid en almacenamiento inteligente. Para que el maximalismo no se convierta en caos, necesitáis lugares donde guardar cosas. Esos muebles escandinavos con cajones y gabinetes son vuestros aliados.
El maximalismo no es para todo el mundo (y está bien)
Seamos claros: si os sentís en paz rodeados de blanco y líneas limpias, nadie os obliga a cambiar. El mejor estilo decorativo es el que os hace sentir en casa.
Pero si habéis estado conteniendo vuestro lado más colorido y expresivo porque pensabais que «no se debe», este es vuestro momento. El maximalismo está aquí para recordaros que vuestro hogar puede ser un lienzo, no una celda monocromática.
La moraleja
El maximalismo vuelve porque estamos cansados de aparentar y tenemos ganas de autenticidad. Queremos espacios que cuenten historias, que nos hagan sonreír al entrar, que reflejen nuestras vidas complejas y contradictorias.
No se trata de una competición para ver quién tiene más cosas o más color. Se trata de crear un hogar que os pertenezca de verdad. Y si eso significa pintar una pared de azul noche, poner papel pintado floral en el baño y mezclar una alfombra de rayas con cojines de terciopelo, adelante. La vida es demasiado corta para vivir en espacios que no nos representan.
¿Y vosotros? ¿Sois team maximalismo o seguís siendo fieles al minimalismo? Nosotros tenemos que confesar que cada vez queremos mas color, que no cosas y pero si más colores, no tan fuertes como en esta vivienda, pero definitivamente mas color!! :-) Contadnos en los comentarios qué os parece esta tendencia.



























Fotos propiedad Historiska hem
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