Decorar un piso de alquiler tiene sus propias reglas del juego y la principal es bien conocida: sin obras, sin agujeros innecesarios y, a ser posible, sin que se note demasiado que no es vuestro del todo. Pero eso no significa resignarse a vivir entre paredes vacías y muebles sin personalidad. Este apartamento de 49 m² en Gotemburgo, Suecia, es un ejemplo estupendo de todo lo que se puede conseguir cuando se decora con criterio, con buen ojo y con las ideas claras.
Un apartamento de alquiler de 49 m² que parece mucho más grande de lo que es
El piso en cuestión con un dormitorio fue construido en 1960 en el barrio de Guldheden, en Gotemburgo. Tiene parqué de roble, techos blancos, ventanas generosas con vistas a jardines verdes y esa buena proporción de los interiores escandinavos de posguerra que tanto nos gusta: espacios pensados para vivir bien, con luz natural como protagonista absoluta.
Lo primero que llama la atención al ver las fotos es la sensación de amplitud. Y no es casualidad: la persona que lo ha decorado ha tomado decisiones muy inteligentes que, sin tocar absolutamente nada estructural, han transformado por completo el ambiente.
Cómo decorar un piso de alquiler con estilo sin perder la fianza
Aquí van las claves que podemos extraer de este apartamento, y que funcionan en cualquier piso de alquiler con independencia del tamaño o el presupuesto o nacionalidad:
- Apostad por una paleta de color neutra y coherente. En este piso todo gira en torno al blanco, el beige, el gris suave y los tonos arena. Esa base tan tranquila es la que permite que los toques de color: los cojines en rosa palo, la pared del rincon – dormitorio en verde salvia, los jarrones en terracota), luzcan sin resultar recargados. Y lo mejor: no hay ni una sola pared pintada de un color atrevido que haya que reponer al marchar.
- Los textiles son vuestros mejores aliados. Las cortinas de lino semitransparente que filtran la luz sin bloquearla, los cojines en distintas texturas y tamaños, la manta doblada sobre el sofá, la ropa de cama con ese patrón de cuadros vichy en crudo y beige del dormitorio… todo aporta calidez y personalidad sin dejar ninguna huella en las paredes ni en el suelo.
- El arte transforma, pero hay que colgarlo bien. En este apartamento el arte juega un papel protagonista: hay piezas con figura femenina en tonos grafito y rosa, ilustraciones botánicas, láminas con líneas abstractas. Lo interesante es que están colgadas con criterio, agrupadas o en diálogo visual, y siempre en marcos de madera natural que calientan sin sobrecargar. Para no dañar las paredes, los sistemas de colgado con tiras adhesivas de calidad o los rieles de cuadros son opciones que funcionan muy bien.
- Una pared de color en el dormitorio cambia todo. El verde salvia de la pared del cabecero es, sin duda, uno de los grandes aciertos del apartamento. Si vuestro arrendador lo permite —y en muchos contratos sí se permite pintar con colores neutros siempre que se repinte al salir—, un gesto así transforma completamente la habitación. Si no es posible, los paneles de pared adhesivos o los cabeceros tapizados consiguen un efecto similar sin comprometer la fianza.
- La cocina también puede tener personalidad. La cocina de este apartamento es sencilla y funcional —armarios blancos, encimera de madera, azulejos blancos— pero está decorada con mucho gusto: una lámina enmarcada en la pared, una lámpara colgante industrial vintage sobre la mesa redonda de madera clara, jarrones de cerámica en el alféizar. Pequeños gestos que cuestan poco y cambian mucho.
- El baño modesto también se puede mimar. El cuarto de baño del apartamento es el más básico de todos los espacios: azulejos blancos, franja azul, ducha con cortina. Pero una cesta de mimbre, una planta verde sobre el lavabo y una toalla de calidad doblada con cuidado bastan para darle un aire mucho más cuidado. A veces menos es más, también aquí.
La regla de oro: muebles y accesorios que viajen con vosotros
Una de las cosas que más nos convence de este apartamento es que todo lo que lo hace especial —las lámparas, los cuadros, los cojines, las plantas, los jarrones de cerámica— son piezas que se van con sus dueños cuando toca mudarse.
Esa es la mentalidad correcta cuando se decora un alquiler: invertir en objetos y muebles de calidad que funcionen en cualquier espacio futuro, y no en intervenciones que quedan para el siguiente inquilino.
Si os estáis planteando renovar vuestro piso de alquiler con ese espíritu, en nuestra selección de compras y marcas encontraréis opciones estupendas: desde alfombras y textiles en Nordic Nest hasta láminas y marcos, pasando por muebles versátiles y accesorios con mucho carácter en Kave Home o Maisons du Monde. La fianza, a salvo y el estilo, intacto.














Fotos propiedad Stadshem
Descubre más desde delikatissen
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

