¿Puede un piso de estudiante tener más estilo que un interior de diseño? Este de 38 m² lo demuestra

Hay hogares que parecen de catálogo y hogares en los que se aprecia la vida diaria y este apartamento de 38 m², decorado con muebles de segunda mano, que bien podría ser el piso de un estudiante con buen ojo, pertenece a la segunda categoría. Nos ha parecido interesante mostrároslo porque hay algo especial en su decoración: nada está comprado para impresionar, todo está elegido para vivir.

Cómo decorar un piso pequeño con muebles de segunda mano y mucho carácter

La base del apartamento es impecablemente escandinava: paredes blancas, suelo de madera pintado en blanco, ventanales generosos que dejan entrar una luz dorada que lo llena todo. Sobre esa base neutra y luminosa, el propietario ha ido acumulando, con criterio y sin prisa, piezas heredadas y encontradas en mercadillos y tiendas de segunda mano. El resultado es un interior que ningún decorador podría replicar exactamente, porque tiene algo que no se compra: historia.

El protagonista indiscutible del salón es el sofá de cuero negro, antiguo, con esa pátina que solo dan los años, convive sin ningún problema con la butaca de madera maciza y cuero.

Las sillas de la cocina alrededor de la mesa de comedor, en metal en tono terracota y respaldo de madera (nos recuerdan a las de las escuelas de antes) y en el salón una lámpara de papel en forma de globo (reminiscente de las clásicas de Noguchi, tenéis una low cost en Amazon) que flota sobre el espacio y lo suaviza todo. Cada pieza viene de un sitio diferente y sin embargo, juntas funcionan.

Los elementos que hacen único este apartamento de 38 m²

Lo que más nos ha llamado la atención al analizar este espacio es la confianza con la que se mezclan épocas, materiales y procedencias y todos esos muebles de segunda mano. Estos son los detalles que marcan la diferencia:

  • La alfombra bereber con toques de color. En un interior de tonos neutros y madera, la alfombra de lana con sus manchas de rosa, verde y negro es el punto de energía que lo salva de ser demasiado serio. Es el tipo de pieza que podéis encontrar en Nordic Nest o en un zoco y que en ambos casos tiene el mismo efecto: vida.
  • La estantería String vintage. Adosada a la pared, llena de libros y objetos personales, es uno de los sistemas de estantería y almacenaje más icónicos del diseño escandinavo. La suya es claramente vintage y eso la hace aún mejor.
  • El escritorio y la silla de bambú. Una pieza de otro tiempo, con una silla de listones de bambú de respaldo altísimo que debería ser ridícula y sin embargo resulta perfecta. Es el tipo de hallazgo de mercadillo que o lo ves o no lo ves.
  • La cortina como separador de ambientes. La cama está en el salón, separada únicamente por una cortina de lino en tono arena oscuro. Sin tabiques, sin muebles divisorios caros: solo un panel de tela que crea la ilusión de dormitorio y funciona sorprendentemente bien.
  • La estantería metálica de cocina. En la cocina, una estantería de rejilla metálica de tipo industrial hace las veces de despensa, bodega y zona de electrodomésticos. Completamente práctica, nada pretenciosa, y con ese punto de almacenaje visible que en manos de alguien con criterio resulta de lo más apetecible. Tenéis modelos muy parecidos en Amazon.

La cocina: funcional, blanca y sin complejos

La cocina es pequeña, blanca y directa. Sin tiradores, sin grandes gestos. Los muebles superiores llegan hasta el techo para aprovechar cada centímetro de almacenaje y la zona de trabajo es limpia y ordenada. Lo que la salva de la austeridad es la mesa redonda de madera clara con sus sillas metálicas, siempre lista con unas flores frescas encima y esa lámpara de techo verde salvia, el modelo lámpara de techo Grain de Muuto que le da el toque justo de calidez.

Si queréis algo parecido para vuestra cocina, en Maisons du Monde encontraréis mesas redondas de madera y sillas con ese aire bistró que tanto nos gusta, a precios muy razonables.

Qué aprender de este piso para decorar el vuestro con muebles de seguna mano

Este apartamento nos recuerda algo que en delikatissen siempre hemos creído: el estilo no depende del presupuesto ni de los metros cuadrados, sino de la mirada. De saber ver el potencial de una pieza antes de que nadie más lo vea, de no tener miedo a mezclar, de confiar en que lo que te gusta de verdad siempre encuentra su lugar.

Si os habéis enamorado del ambiente y queréis replicar algo de su esencia, empezad por la lámpara de papel, una alfombra con carácter y una estantería que cuente algo, el resto vendrá solo.

Fotos propiedad Stadshem


Descubre más desde delikatissen

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario:

Scroll al inicio