Así se mezclan el color, el vintage y el estilo escandinavo en un piso de 61 m² en Estocolmo

Hay pisos que se ven bien y pisos que cuentan una historia, este apartamento en Estocolmo, pertenece claramente a la segunda categoría. Construido en 1886 y con la estructura de un piso de época intacta: molduras de estuco, techos altos, ventanas profundas, etc. sus inquilinos han tejido aquí una decoración vintage de manual: con color, con criterio y con esa ligereza que hace que todo parezca fácil aunque no lo sea.

Un vintage escandinavo que no tiene miedo al color

Lo primero que llama la atención al ver las fotos es la paleta de colores: las paredes en gris verdoso apagado crean un fondo neutro que, lejos de enfriar el ambiente, funciona como lienzo perfecto para que el color haga su trabajo. Y el color, aquí, tiene nombre y apellidos: las sillas Eames DSW en naranja intenso presidiendo el comedor son el elemento más visible y el que da carácter a todo el espacio.

La mesa de comedor, redonda y de madera maciza de época y la lámpara colgante, una PH  Snowball Poul Henningsen para Louis Poulsen completan una zona de comedor que es, posiblemente, el mejor rincón del piso. Todo junto es un ejemplo magnífico de cómo el diseño escandinavo del siglo XX convive de forma natural con la arquitectura de principios del siglo pasado.

La estantería String y el arte vintage de vivir con lo que amas

El salón es otro ejercicio de equilibrio: una estantería String, el sistema modular sueco diseñado por Nisse Strinning en 1949 que nunca, nunca pasa de moda, organiza libros, objetos y pequeñas esculturas con esa lógica aparentemente casual que solo dan los años de vivir bien. Una guitarra Fender Stratocaster en rojo apoyada en la pared, una colección de vinilos, cuadros enmarcados en distintos tamaños formando una galería espontánea: todo habla de una vida real, de personas que usan su casa y la disfrutan.

La lámpara de globo de cristal (VP Globe Brushed) transparente que cuelga sobre este espacio, otro clásico del diseño nórdico de los años 60, termina de cerrar un ambiente que es, a partes iguales, cálido y sofisticado.

61 m² que se sienten amplios gracias a la disposición de los espacios

Una de las grandes virtudes de este piso es cómo aprovecha cada metro. La cocina, integrada visualmente con el comedor a través de una barra con taburetes vintage en el mismo tono naranja teja que las sillas Eames, consigue que el espacio fluya sin interrupciones. Los muebles en gris claro y la encimera de mármol son de IKEA y el resultado es limpio, funcional y completamente coherente con el resto.

La planta en ángulo, con las habitaciones distribuidas de forma que nunca hay pasillos que corten el ritmo, contribuye a esa sensación de amplitud que uno no esperaría en 61 m².

El dormitorio: calma y arte

Lejos del protagonismo colorista del salón, el dormitorio es el contrapunto necesario. Ropa de cama en lino natural, cortinas largas de lino en crudo que filtran la luz y dos láminas de arte contemporáneo sobre la cama, dan a la habitación una personalidad propia sin estridencias.

La terraza, accesible desde aquí a través de unas puertas altas de madera, completa el cuadro: un rincón al aire libre en pleno centro de la ciudad, íntimo y verde, con un sofá en verde musgo y cojines en terracota que recogen el hilo de color de todo el apartamento.

Este piso de aires vintage nos recuerda algo que en delikatissen repetimos a menudo: el estilo escandinavo no es sinónimo de blanco y vacío, sino de intención, de saber por qué pones cada cosa donde la pones, de mezclar épocas y materiales con criterio y de dejar que los iconos del diseño nórdico hagan su trabajo sin competir entre sí. Seguro que os gusta tanto como a nosotros.

Fotos propiedad Historiska hem


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