El bizcocho de mandarina y cardamomo con aceite de oliva que querrás hacer cada semana

Este bizcocho de mandarina y cardamomo con aceite de oliva es una de esas recetas que se convierten en fijas de temporada casi sin darnos cuenta. Jugoso por dentro, aromático desde el primer momento en que el cardamomo toca el calor del horno y con ese glaseado cítrico que se cuela por los bordes y lo convierte en algo difícil de resistir. Si lo hacéis un domingo, no sabemos si llegará al lunes :).

El cardamomo en la repostería nórdica: una especia con mucha historia

En Escandinavia, el cardamomo no es una moda ni un ingrediente exótico: es una especia de toda la vida, tan presente en la repostería nórdica como la canela lo está en la nuestra. Los daneses lo usan en sus boller —bollos de cardamomo que se toman en cualquier momento del día—, los suecos en sus kardemummabullar, y en Noruega aparece en panes y bizcochos festivos desde hace siglos. Su aroma cálido, ligeramente cítrico y floral, es uno de esos olores que en Escandinavia se asocian directamente con el hogar, con la cocina encendida y con la compañía. Muy hygge, en definitiva.

Combinado con la mandarina —otra fuente de ese frescor cítrico invernal— y con el aceite de oliva suave, que aporta una jugosidad que la mantequilla no siempre consigue, el resultado es un bizcocho con una personalidad muy definida y una miga que se mantiene tierna durante días.

Receta de bizcocho de mandarina y cardamomo

Ingredientes para el bizcocho:

  • 400 g de azúcar
  • ralladura de 3 mandarinas
  • 3 huevos L
  • 200 ml de aceite de oliva suave
  • 1 yogur griego
  • 120 ml de zumo de mandarina
  • 380 g de harina
  • 2 cucharaditas de levadura química
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de cardamomo molido

Ingredientes para el glaseado:

  • 3 cucharadas de azúcar glass
  • 1 cucharada de zumo de mandarina

Cómo preparar el bizcocho de mandarina: paso a paso

Precalentad el horno a 180 °C con calor arriba y abajo y engrasad bien un molde de bundt o de corona.

El bizcocho:

  1. Mezclar el azúcar con la ralladura de mandarina y frotar con los dedos un minuto para liberar los aceites esenciales de la piel.
  2. Añadir los huevos uno a uno batiendo bien tras cada uno.
  3. Incorporar el aceite de oliva, el yogur griego y el zumo de mandarina. Mezclar hasta obtener una masa homogénea.
  4. En otro bol, tamizar la harina con la levadura, la sal y el cardamomo.
  5. Añadir los ingredientes secos a los húmedos en dos o tres tandas, con movimientos envolventes y sin sobrebatir.
  6. Verter la masa en el molde y hornear 50-60 minutos. El palillo debe salir limpio.
  7. Dejar enfriar en el molde 15 minutos antes de desmoldar sobre una rejilla.

El glaseado:

  1. Mezclar el azúcar glass con el zumo de mandarina hasta conseguir una consistencia que caiga pero no se escurra.
  2. Verter sobre el bizcocho aún tibio para que penetre bien.
  3. Terminar con ralladura de mandarina fresca por encima.

NOTA: los observadores veréis que el bizcocho tiene forma rara para haberlo hecho en un molde de bundt cake y es que se nos pegó el bizcocho al molde, como resultado de no haberlo engrasado bien y bueno, el momento desmolde fue un poco desastre :)))))) — para las fotos intentamos «engañar al enemigo» todo lo que pudimos, pero se puede ver roto. Eso si, el sabor no se alteró, delicioso!!!

Fotos y receta: delikatissen


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