Ideas reales de cómo decorar un balcón nórdico con poco presupuesto

Este lunes nos fijamos en cómo decorar un balcón nórdico y en todo lo que podemos tomar prestado de esta forma de entender el exterior para aplicarlo en nuestros propios balcones y terrazas.

En los países escandinavos, el balcón no es un trastero ni un espacio de paso, es una habitación más, tratada con el mismo mimo y criterio que el salón o el dormitorio, y disfrutada durante todo el año, también en invierno. Este apartamento sueco construido en 2020, lo ilustra de manera perfecta: con un balcón de unos 12 m² orientado a un amplio patio interior, sus propietarios han conseguido crear uno de esos rincones exteriores que invitan a quedarse, con guirnaldas de bombillas Edison, madera, textiles cálidos y mucha intención detrás de cada elección.

Cómo decorar un balcón al estilo nórdico: las claves que lo hacen funcionar

El primer elemento que llama la atención en este balcón de Estocolmo es el suelo: tarima modular de madera oscura colocada en forma de cuadrícula que cubre toda la superficie original de hormigón y transforma visualmente el espacio por completo. Es una solución económica, reversible y enormemente efectiva que podéis replicar en cualquier terraza o balcón sin obras, comprando las losetas de madera entrelazables que encontraréis fácilmente en Leroy Merlin o en Amazon. El cambio es inmediato y el resultado, sorprendente.

La pared lateral, revestida con listones de madera natural en vertical, marca del edificio, aporta calidez y privacidad al mismo tiempo, y actúa como telón de fondo perfecto para todo lo demás. No siempre es posible intervenir en la arquitectura del edificio, pero sí podéis conseguir un efecto similar con paneles de madera o bambú que se fijan sin obras y que encontraréis también en tiendas de bricolaje.

La iluminación de ambiente: el secreto mejor guardado de los escandinavos

Si hay un elemento que define la decoración exterior nórdica por encima de cualquier otro es la iluminación de ambiente. En los países nórdicos, donde los inviernos son largos y oscuros, la cultura de la luz cálida está profundamente arraigada, y eso se traslada también al exterior. Las guirnaldas de bombillas Edison que recorren este balcón de punta a punta no son solo decoración, son también una manera de alargar las horas de disfrute exterior, creando una atmósfera íntima y envolvente que en los meses fríos resulta especialmente mágica.

Esta misma filosofía se aplica al interior del apartamento, donde vemos la lámpara de sobremesa con tulipa esférica blanca sobre la mesa de comedor, es lámpara Torrano 30 Brown de Globen Lighting, la lámpara de mesa JWDA de Audo Copenhagen sobre el alfeizar y velas sobre la mesa de centro del salón, todo conviviendo para crear esa capa de luz indirecta y cálida tan característica de los interiores escandinavos.

La clave es siempre la misma: varias fuentes de luz a distintas alturas, ninguna demasiado intensa, y siempre en tonos cálidos. Para el exterior, los farolillos con velas o las guirnaldas solares son la opción más sencilla y versátil.

Muebles y textiles: funcionales, cálidos y sin excesos

El mobiliario de este balcón es intencionadamente sencillo: un pequeño banco con cojín blanco, un par de sillas plegables de madera oscura y una mesa compacta que permite aprovechar el espacio sin saturarlo. Los escandinavos tienen una relación muy natural con los muebles plegables o apilables en exteriores pequeños, precisamente porque saben que la funcionalidad y la estética no están reñidas.

Los textiles son los que aportan calidez al conjunto: de un lado un cojín de punto en blanco roto, una manta ligera de textura gruesa y un farol de suelo con vela completan el rincón de lectura sin necesitar nada más. El interior del apartamento sigue la misma lógica: en el salón, sofá tapizado en gris piedra con cojines en tonos terracota y marrón tostado, una manta de lino con flecos, velas y una jarrón de cerámica ondulada en crema sobre la mesa de centro con estructura metálica lacada en blanco. Todo respira ese minimalismo cálido que tanto nos gusta en delikatissen, donde cada pieza tiene su razón de ser y ninguna sobra.

Para renovar los textiles de vuestro balcón o terraza de cara al buen tiempo, Maisons du Monde tiene una selección de cojines y mantas de exterior muy bien resuelta.

Lo que podemos aprender para nuestros balcones en España

Vivimos en un país con uno de los mejores climas de Europa para disfrutar del exterior, y sin embargo la mayoría de los balcones y terrazas españolas siguen siendo espacios infrautilizados, depósitos de bicicletas y trastos varios. El enfoque nórdico nos enseña que no hace falta espacio ni presupuesto para transformar un balcón: hace falta intención.

Un suelo de tarima modular, una guirnalda de luz cálida, un par de sillas, unos cojines, una planta o dos y un farol. Con eso es suficiente para crear un espacio que invite a salir cada mañana con el café o a quedarse al atardecer con una copa. El balcón de este apartamento de Estocolmo, con sus 12 m², lo demuestra con creces, y la buena noticia es que lo que funciona al norte del paralelo 59 funciona igualmente en Madrid, Valencia o Sevilla, donde además podemos disfrutarlo muchos más meses al año. ¿No creéis?

Fotos propiedad Fastighetsbyrån


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