Es una pregunta que se hacen muchos a la hora de alquilar o comprar: ¿se puede ser feliz en un apartamento pequeño? ¿puede ser suficiente? La respuesta, si miramos los interiores escandinavos con atención, es que no solo se puede, sino que a veces los espacios pequeños obligan a tomar las mejores decisiones decorativas. Este apartamento de 40 m² en Suecia, construido en 1908, lo demuestra con gran elegancia y encanto.
Un apartamento pequeño de principios de siglo con todo lo necesario
Lo primero que llama la atención al entrar es que el espacio no intenta parecer lo que no es. No hay trucos visuales forzados ni espejos estratégicos para «engañar al ojo». Hay, en cambio, una paleta de color absolutamente coherente: las paredes en un blanco roto cálido, el suelo de tablas de madera maciza originales lijadas hasta recuperar su suavidad, la moldura de escayola que recorre el techo a tres metros de altura. Todo habla el mismo idioma y ese idioma es el del minimalismo cálido escandinavo en su expresión más auténtica.
El salón y el dormitorio conviven en el mismo espacio sin que ninguno de los dos se sienta sacrificado. La clave está en la zonificación suave: una alfombra de lana delimita el área de estar, donde un sofá boucle redondeado y una mesa de centro de madera clara crean un rincón de descanso con mucho carácter.
Junto a la cama, una mesita auxiliar de madera con ruedas y una lámpara de pie de latón dan toda la calidez que el espacio necesita. Para vuestra propia versión, encontrareis mesitas auxiliares en Amazon con muy buena relación calidad-precio.
La cocina: el corazón del apartamento pequeño escandinavo
Si hay una estancia que eleva este apartamento a otra categoría, es la cocina. Renovada en 2025, combina frentes de armario clásicos lacados en blanco con encimera de mármol de Carrara con canto redondeado y salpicadero de mármol, en lugar del habitual azulejo.
El resultado es limpio, atemporal y elegante sin esfuerzo. Los tiradores de latón, pequeños pero presentes, añaden ese toque dorado cálido que tanto se lleva en los interiores nórdicos contemporáneos.
El comedor está integrado en la cocina, con una mesa de madera rústica y cuatro sillas Thonet de asiento de rejilla en negro: una combinación clásica del diseño escandinavo que nunca falla y que da mucho juego en espacios pequeños. Si queréis replicar el look, las sillas Thonet con asiento de rejilla las encontráis en Nordic Nest en varios acabados.
Los detalles que marcan la diferencia
Un apartamento pequeño de estas características se define también por lo que no tiene: no hay exceso de objetos, no hay estanterías abarrotadas ni superficies ocupadas sin criterio. Las estanterías de la cocina muestran solo piezas con valor visual: un plato pintado a mano, cuencos en tonos tierra, alguna planta pequeña. El recibidor, con su banco de esquina curvo integrado, siguiendo la pared y sus perchas sencillas, dan la bienvenida sin agobiar.
Y luego está el balcón, ese lujo inesperado en una planta quinta como esta, con una mesa pequeña cubierta de un mantel de vichy marrón, una silla de madera con manta ocre y una jardinera colgante llena de verde, es el extra que convierte este espacio en algo verdaderamente especial. En Gotemburgo, con ese cielo abierto y los tejados rojos del barrio como fondo, tiene todo el aspecto de pertenecer a una película.
Lo que este apartamento nos enseña
Que 40 m² bien pensados pueden dar más que 80 metros mediocres. Que los detalles originales de un edificio antiguo, si se conservan y se dejan respirar, valen más que cualquier reforma. Y que el estilo nórdico, en su versión más honesta, no es una cuestión de presupuesto sino de criterio: saber editar, saber elegir y saber cuándo parar. ¿Os gusta?
















Fotos propiedad Alvhem
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