En este apartamento nórdico se practica el minimalismo cálido sin esfuerzo aparente, con la naturalidad de quien lleva toda la vida haciéndolo. Construido en 1912, conserva intactos sus elementos arquitectónicos originales (molduras de estuco, rosetones de escayola, zócalos, suelos de madera y ventanas emplomadas sopladas a mano) y se ha vestido con una capa de diseño nórdico contemporáneo que los hace brillar todavía más.
Minimalismo cálido: la paleta que lo une todo
Si tuviéramos que elegir un solo protagonista de este piso, elegiríamos su paleta de color. Blanco roto, arena, beige tostado, roble natural y toques de verde vegetal, nada más. Y sin embargo, cada estancia se siente diferente, rica, llena de matices. Eso es precisamente lo que distingue el minimalismo cálido del minimalismo frío: no se trata de vaciar, sino de elegir con criterio materiales y tonos que tengan calidez táctil y visual.
Los suelos son el mejor ejemplo, en el salón, un parqué de espiga en roble natural que aporta movimiento y carácter sin necesidad de ningún otro elemento. En los dormitorios y la entrada, tablón de madera lacado en blanco que aclara, amplía y da esa sensación de limpieza tan característica de los interiores escandinavos más auténticos. Si queréis replicar este efecto en casa, en Leroy Merlin encontraréis una buena selección de tarimas y laminados que imitan este acabado con muy buen resultado.
El salón: diseño nórdico clásico con mayúsculas
El salón orientado a la calle y presidido por un precioso ventanal con dos ventanas en ángulo que inunda todo de luz, es una pequeña clase magistral de estilismo escandinavo. El sofá en lino crema, la alfombra tipo bereber de pelo largo en blanco, la mesa de centro en roble y la silla de oreja de madera natural crean esa estratificación de texturas que hace que un interior neutro nunca resulte aburrido.
Pero lo que de verdad nos detiene son las sillas del comedor, un conjunto de sillas CH36 de Hans Wegner en roble y asiento de papel trenzado (uno de los grandes iconos del diseño danés) rodeando una mesa redonda del mismo material. Y en la entrada, en un gesto que dice mucho del gusto de quien vive aquí, una Wishbone Chair CH24, también de Wegner, colocada casi como una escultura al final del pasillo.
La lámpara de techo del salón es la mítica Bubble Angled Lamp de George Nelson, otra pieza de coleccionista que aquí aparece de forma completamente natural, sin pedantería.
La entrada: el papel Morris que lo cambia todo
Si hay un elemento de este piso que marca la diferencia y que convierte la entrada en algo memorable, es el papel pintado. Las paredes del hall y el pasillo están revestidas con el papel «Pimpernel» de William Morris, en una combinación de verde musgo y terracota que convive de forma sorprendentemente armoniosa con los suelos blancos y las puertas lacadas en blanco con herrajes dorados. Es atrevido, es bello y demuestra que el diseño nórdico no siempre es sinónimo de paredes lisas y monocromas.
El zócalo perimetral blanco actúa como ancla visual, evitando que el estampado abrume, y la Wishbone Chair en roble al fondo del pasillo cierra la perspectiva con elegancia. Una solución de interiorismo que parece sencilla pero está muy pensada. Si os apetece explorar papeles pintados con este carácter, en Photowall encontraréis murales y papeles de gran formato con diseños botánicos y vintage preciosos.
La cocina: gris pizarra, cuarzo y Royal Copenhagen
La cocina, orientada al patio interior, es uno de esos espacios que demuestran que la contención puede ser muy generosa. Armarios estilo shaker en gris pizarra hasta el techo, encimera y salpicadero corrido en cuarzo veteado blanco, suelo de tablón en madera clara y campana en negro mate. Una combinación que funciona porque los tonos se respetan entre sí y los materiales tienen calidad real, no impostada.
El detalle que más nos enamora: la estantería abierta en roble sobre la encimera, donde conviven copas de cristal, un print de una botella con mucho humor y una vajilla de Royal Copenhagen en el clásico azul y blanco. Un guiño a la cultura doméstica escandinava que aquí resulta completamente natural. Para renovar vuestra vajilla o incorporar piezas nórdicas de este estilo, Nordic Nest es siempre nuestra primera parada.
Lo que nos llevamos de este piso sueco
Este apartamento de Malmö es una lección práctica de minimalismo cálido que vale la pena estudiar despacio. Nos lleva a varias conclusiones que podemos aplicar en cualquier hogar: los materiales nobles no necesitan adornos, la madera de roble en tonos naturales es el mejor aliado de las arquitecturas de época, un papel pintado bien elegido puede transformar por completo una entrada y los iconos del diseño nórdico, siguen siendo imbatibles porque fueron pensados para durar, no para seguir tendencias.
Y sobre todo: que respetar lo que ya existe, las molduras, los rosetones, los suelos originales, es siempre la mejor decisión decorativa que podemos tomar.




























Fotos propiedad Bolaget
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