Las torrijas son dulces que forman parte del ADN gastronómico español. Cada año, cuando llega la Semana Santa, las cocinas de toda España huelen igual: a leche caliente con canela y piel de naranja y de limón, a pan empapado dorándose en la sartén, a azúcar que se mezcla con canela… es uno de esos aromas que no se olvidan.
La torrija tiene siglos de historia a sus espaldas, las primeras referencias escritas en España datan del siglo XV, y nació, como tantos grandes platos de la cocina tradicional, de la necesidad: aprovechar el pan que ya no estaba en su mejor momento, enriquecerlo con leche y huevo, y transformarlo en algo completamente distinto.
Con el tiempo se fue asociando a la Cuaresma y a la Semana Santa, en parte porque aportaba energía en época de ayuno y abstinencia de carne, y en parte porque era una forma económica de alimentar a familias numerosas. Hoy en día, claro, las hacemos por puro placer.
Cada familia tiene su versión, y eso es precisamente lo bonito. Las hay con leche, con vino, con almíbar; fritas en aceite o, como en esta versión que os traemos hoy, doradas en mantequilla, que les da un sabor más redondo y una textura interior que es, sencillamente, de otro nivel.

Receta de Torrijas
Ingredientes:
(para unas 12-14 torrijas, según el grosor del pan)
- 1 barra de pan del día anterior, cortada en rebanadas generosas
- 500 ml de leche entera
- 200 ml de nata líquida para postres
- piel de naranja (sin la parte blanca)
- piel de limón (sin la parte blanca)
- 2 rama de canela
- 2-3 huevos
- mantequilla para freír
- azúcar y canela molida para espolvorear al final


Elaboración:
1. El remojo, clave del resultado Calentamos la leche y la nata con la piel de naranja y limón y las ramas de canela hasta que empiece a humear, sin que llegue a hervir. Lo retiramos del fuego y dejamos que se temple. Colocamos las rebanadas de pan en una fuente honda y las cubrimos con la leche y nata aromatizadas. Aquí está el secreto: el pan tiene que empaparse bien, así que lo dejamos reposar al menos 1 hora (nosotros dejamos la bandeja toda la noche en la nevera tapada con un film)
2. El rebozado en huevo Batimos los huevos en un plato hondo y pasamos cada rebanada empapada con cuidado, cubriéndola bien por ambos lados.
3. El dorado en mantequilla Aquí es donde la receta marca la diferencia respecto a la versión clásica en aceite. Derretimos una poquito de mantequilla en una sartén a fuego medio y freímos las torrijas por tandas, sin prisas. La mantequilla les da un dorado más suave, un sabor más redondo y una textura interior increíblemente cremosa. Las sacamos cuando están bien doradas por ambos lados.
4. El toque final: azúcar con canela Mezclamos azúcar con canela molida al gusto y espolvoreamos generosamente sobre las torrijas recién hechas, aún calientes, para que se adhiera bien. Este paso es el que las hace imposibles de resistir.
Las mejores torrijas caseras, las que saben a de verdad
La diferencia entre unas torrijas mediocres y unas torrijas que te hacen cerrar los ojos al primer bocado está en dos cosas: la calidad del pan y la paciencia en el remojo. Un pan de barra con algo de miga, del día anterior, es lo ideal. Y cuanto más tiempo lo dejéis en la leche aromatizada, más cremoso quedará el interior.
La mantequilla, por su parte, no es un capricho: aporta un sabor que el aceite simplemente no da, y ese interior casi líquido que se ve en las fotos es gracias a ella.
Para servirlas como se merecen
Estas torrijas están buenísimas recién hechas, templadas, pero también frías al día siguiente directamente de la nevera (si es que sobra alguna, que lo dudamos). Si queréis darles un toque aún más especial, podéis acompañarlas con un poco de miel por encima o una cucharada de helado de vainilla.
¿Hacéis torrijas en casa cuando llegan estas fechas u otros postres de semana santa? Contadnos en comentarios si las preparáis con aceite o con mantequilla, y si os animáis con esta versión, etiquetadnos en Instagram.


Fotos y receta: delikatissen
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Y la nata donde va?
gracias por darte cuenta! la nata va junto con la leche al cazo a calentar y al remojo