La cocina azul con dorado de este ático danés es la prueba de que el nórdico no es solo blanco y madera

Cuando pensamos en decoración escandinava, inevitablemente nos viene a la mente la misma imagen: paredes blancas, madera clara, textiles neutros y una paleta que oscila entre el crudo y el gris. Y no está mal, porque esa base minimalista es uno de los pilares del estilo nórdico, pero existe otra faceta, igual de auténtica y bastante más atrevida y llena de color, una cocina azul o cocina rosa como vimos el otro día, objetos de diseño coloridos, lámparas con color… es estilo nórdico es mucho mas que minimalismo en blanco y se puede apreciar bien en este ático en Copenhague.

Se trata de un piso de 81 m² en el corazón de la capital danesa, dentro de un edificio de 1874 que fue completamente reformado en 2024. Está en la última planta, con techos abuhardillados, ventanas de tejado que inundan el espacio de luz y vistas a Kongens Have, el jardín real que rodea el Palacio de Rosenborg. Un escenario muy danés, con una decoración que rompe todos los tópicos del estilo nórdico.

Una cocina azul oscura con dorado: el corazón del piso

Uno de los elementos que llaman la atención del piso es la cocina azul. Los muebles son de un azul petróleo intenso (ese tono entre el gris y el azul marino que tanto protagonismo tiene en el interiorismo escandinavo contemporáneo) con tiradores y grifería en dorado mate. El resultado es una combinación que se siente a la vez sofisticada y cálida, muy alejada de la frialdad que a veces asociamos con las cocinas oscuras.

El salpicadero es de azulejos tipo metro en un tono similar al de los muebles, lo que crea un efecto de conjunto muy cohesionado. La encimera es oscura, casi negra y contrasta con el suelo de madera de roble blanqueado que recorre todo el piso. Una ventana de tejado Velux en la vertical de la zona de trabajo aporta luz natural cenital, ese tipo de luz que en las cocinas es algo que no tiene precio.

Si queréis conseguir un efecto parecido en casa, los elementos clave son:

  • Muebles de cocina en tono azul petróleo o gris azulado: marcas como Ikea o los módulos de cocina de Leroy Merlin tienen opciones muy cercanas a este acabado.
  • Tiradores y grifería en dorado mate: el dorado cepillado es más versátil que el dorado brillante y envejece mucho mejor.
  • Azulejos de metro en tono frío: verde salvia, azul grisáceo o verde petróleo funcionan especialmente bien con muebles de este tipo.
  • Suelo de madera clara: el contraste entre la cocina oscura y el suelo claro es lo que equilibra el conjunto y evita que el espacio resulte pesado.

El comedor: la PH5 como protagonista

Abriendo directamente a la cocina, el comedor tiene todo lo que nos enamora de los interiores daneses. Una mesa de madera con patas metálicas en dorado, sillas vintage en turquesa y presidiendo el espacio desde el techo, una lámpara PH5 de Louis Poulsen en azul verdoso. Es uno de los iconos del diseño danés, creada por Poul Henningsen en 1958 y en este piso aparece con una personalidad propia que va mucho más allá de lo decorativo.

La combinación cromática del comedor (turquesa, madera natural, dorado y el beige cálido de las paredes) demuestra algo que los daneses manejan muy bien: el color puede integrarse en un interior nórdico sin romper su esencia, siempre que se trabaje con coherencia y que los tonos tengan una base natural o mineral.

El resto del piso: color sin miedo

El dormitorio es una declaración de intenciones: paredes en verde menta envolviendo todo el espacio, incluido el techo abuhardillado, con una mesita de noche en rosa y una ropa de cama en amarillo mostaza, con la lamparita de mesa Flowerpot. Es atrevido, es personal y funciona de una manera que solo puede entenderse viéndolo.

El baño sigue la misma filosofía: azulejos teal en la zona de ducha, papel pintado botánico con flores de cerezo en blanco sobre fondo neutro, grifería dorada y una iluminación cenital a través de una ventana Velux. Es un baño con mucho carácter, de esos que en Escandinavia se diseñan como un espacio para disfrutar, no solo para lo funcional.

El salón, más contenido en cuanto al color, cuenta con una gran pieza de arte expresionista en tonos tostados sobre un sofá claro, dos lámparas de papel y una alfombra de estilo oriental que aporta calidez al suelo de madera.

Lo que nos llevamos de este ático danés

Este piso en Copenhague es un recordatorio de que el estilo nórdico tiene mucho más recorrido del que solemos imaginar. La base es la misma de siempre: materiales de calidad, luz natural, funcionalidad, pero el color aparece con convicción y con criterio. No como un accidente ni como una tendencia pasajera, sino como una decisión de diseño meditada que convierte cada estancia en algo memorable.

La próxima vez que dudéis entre una cocina blanca y una azul oscura, podéis pensar en este ático :).

Fotos propiedad home dk


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