La decoración escandinava que no sale en revistas: así viven realmente en Suecia

Llevamos años enamorados de la decoración escandinava: ese equilibrio aparentemente sencillo entre funcionalidad, belleza y calidez, que los países nórdicos han convertido en filosofía de vida. Pero entre tanto feed perfecto y tanto proyecto de interiorismo impecable, a veces olvidamos que el verdadero estilo scandi no nace en un estudio de diseño, ni se monta para una sesión de fotos, no, nace en pisos con historia, con libros apilados, con una chimenea que de verdad se enciende en invierno, nace en las viviendas actuales y en las rutinas de los escandinavos.

Decoración escandinava sin staging: el piso que cuenta una vida

Lo primero que llama la atención al ver este apartamento del barrio de Vasastan en Estocolmo, es precisamente lo que le falta: esa asepsia decorativa tan habitual en los pisos que circulan por Pinterest. Aquí los libros desbordan las estanterías, los discos de vinilo conviven con la pantalla plana y una cafetera profesional preside la cocina junto a los utensilios colgados en la pared. Nada está colocado para gustar, todo está colocado para vivir.

La paleta de color lo dice todo: grises suaves en paredes, blanco en techos altos, madera de parqué en espiga, que cruje bajo los pies con esa calidez tan característica de los interiores suecos. Sin golpes de color innecesarios, sin tendencias forzadas. Solo una coherencia cromática que se sostiene sola porque responde a materiales reales y a decisiones tomadas con calma a lo largo del tiempo.

Piezas de diseño que conviven con lo cotidiano

El estilo scandi auténtico nunca ha sido sinónimo de minimalismo vacío. Es, más bien, una forma de editar: quedarse con lo que tiene valor, con lo funcional, emocional o estético y prescindir del resto. Este piso lo aplica con criterio.

En el salón conviven un sofá de cuero negro de línea clásica, un Togo de Ligne Roset en verde caqui (ese icono de Michel Ducaroy que cumple décadas en los hogares nórdicos con la misma vigencia de siempre) y una mesa de centro de madera maciza sin más adorno que un jarrón de vidrio y unas ramas. Sobre el aparador de madera, una lámpara de sobremesa, la Cestita Wood/White de Santa & Cole y los omnipresentes libros de arte. La televisión está, sí, pero enmarcada con el mismo criterio que cualquier otra pieza.

En la cocina-comedor, el protagonismo lo toman las lámparas Flowerpot de &Tradition en su versión suspendida (dos unidades sobre la mesa larga de madera maciza), un clásico del diseño danés que encontraréis en Nordic Nest y que en este contexto funcionan de forma impecable. Los muebles de cocina en gris antracita con encimera de mármol y estantes abiertos con cristalería y utensilios a la vista completan un espacio que parece sacado de una matsal de Copenhague.

La distribución: cuando el plano también es diseño

Una de las cosas que más nos fascina de los pisos escandinavos históricos y este es un buen ejemplo, es siempre su distribución. Espacios amplios pero bien definidos, con una lógica interna que hoy llamaríamos zoning y que los arquitectos suecos de principios del siglo XX aplicaban de forma casi instintiva.

Este apartamento cuenta con:

  • Salón y comedor/biblioteca separados por una elegante mampara acristalada con cortinas de gasa, que permite abrir o cerrar el espacio según la necesidad
  • Cocina generosa con acceso directo al comedor y salida a balcón
  • Tres dormitorios de tamaños distintos, uno de ellos con doble función de escritorio
  • Hall central que articula todo el piso sin pasillos innecesarios
  • Baño clásico con azulejo blanco, suelo de mosaico penny tile (o mosaico de centavo o céntimos) y techo pintado en el mismo gris de las paredes del hall

Ese pasillo interior (vestigio de cuando los pisos burgueses tenían zona de servicio) es un detalle de arquitectura histórica sueca que hoy se convierte en elemento diferenciador.

Lo que podemos aprender de la decoración scandi real

Si algo nos llevamos de este piso es que la decoración escandinava de verdad, no se compra de golpe ni se monta en un fin de semana. Se construye con el tiempo, con piezas que tienen historia y con la valentía de no decorar por decorar. Un sofá Togo heredado, una lámpara Flowerpot que llevas quince años mirando, unos libros que de verdad has leído.

Para los que queréis acercaros a este espíritu scandi auténtico sin vivir en Suecia, el punto de partida siempre es el mismo: apostar por materiales naturales (madera, lino, piedra), invertir en una o dos piezas de diseño con carácter real y dejar que el resto llegue solo.

En Nordic Nest encontraréis una selección cuidada de iluminación y accesorios escandinavos que encajan perfectamente en esta filosofía y en Amazon hay opciones muy dignas para construir esa base textil (cojines de lino, mantas de lana) sin grandes presupuestos.

Porque el verdadero estilo scandi no es el que sale en las revistas, es el que se queda.

Fotos propiedad Eklund


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