Una casa sueca con fachada roja tradicional (de esas que parecen sacadas de un cuento de Astrid Lindgren) esconde en su interior uno de los proyectos decorativos más valientes y coherentes que hemos visto en mucho tiempo. Nada de blancos inmaculados ni grises infinitos, aquí el color manda y lo hace de forma convincente
Desde fuera ya intuyes que algo diferente te espera: la estructura clásica sueca con tablillas rojas, tejado a dos aguas y detalles en blanco crema es exactamente el tipo de arquitectura que los escandinavos llevan siglos perfeccionando. Pero en cuanto se cruza la puerta y el guion cambia por completo.
La cocina azul que rompe todos los esquemas de esta casa sueca
La cocina es el primer golpe visual, los muebles en azul pizarra (un tono entre el petróleo y el verde militar) cubren cada centímetro de pared de suelo a techo. El salpicadero es un revestimiento de azulejo tipo metro en azul oscuro brillante que aporta textura y profundidad sin restarle coherencia al conjunto. Una isla central con encimera de madera clara y dos taburetes de roble actúan como contrapeso cálido. La cocina de gas negra con acabados cromados y la campana extractora también en negro rematan una estancia que parece diseñada para quien cocina de verdad y disfruta haciéndolo.
En el lateral de la cocina, un rincón de desayuno con banco corrido, con piel de borreguito y cojín cuadros vichy azul, mesa redonda y sillas de metal hace las veces de comedor informal. Luminoso, íntimo y con vistas al jardín.
El salón: luz, plantas y un rojo que sorprende
El espacio de estar conecta visualmente con la cocina en un plano abierto que se expande hacia una zona acristalada espectacular. Una fila de ventanas enmarcadas en blanco roto claro inunda de luz natural una sala donde conviven un sofá gris de líneas generosas, una mesa de centro de cristal con estructura de latón y en el techo, una lámpara de araña articulada que nadie esperaría ver aquí y que funciona de maravilla, el modelo Kvist L en cobre de Örsjö Belysning
El suelo de madera pintada en blanco recorre toda la planta y actúa como elemento unificador entre estancias tan distintas en carácter, una forma de renovar un suelo de madera, hasta que el presupuesto permita el cambio.
El baño verde: el espacio que más nos ha llamado la atención
Si hay un espacio en esta casa sueca que justifica el post por sí solo, es el baño principal. Verde esmeralda de suelo a techo en formato zellige (ese azulejo artesanal de origen marroquí con superficie irregular que juega con la luz de forma hipnótica) combinado con una bañera exenta en verde oscuro sobre patas negras y grifería dorada. El resultado es opulento, dramático y absolutamente nórdico en su manera de entender el lujo: sin ostentación, con materiales que hablan solos.
El suelo en espiga de piezas oscuras, el radiador de hierro fundido en negro y una lámpara de techo en opal blanco con montura de latón completan un baño que parece más un spa privado que un cuarto de baño escandinavo convencional. Una planta de interior de gran porte junto a la ventana añade el toque orgánico imprescindible.
Los detalles que convierten este baño en referencia:
- Azulejo zellige verde en toda la envolvente, sin medias tintas
- Bañera exenta pintada en verde oscuro con patas ornamentales negras
- Grifería dorada tanto en bañera como en ducha, con cabezal tipo rain
- Mueble de lavabo en gris claro con lavabos encastrados en latón dorado
- Suelo en espiga de baldosa oscura que ancla el conjunto
Los dormitorios: donde el color mas tranquilo
En el dormitorio principal, las paredes en ocre dorado crean una atmósfera cálida y envolvente que pocas paletas consiguen. Una ropa de cama en rosa polvoso, un ficus robusto en maceta negra junto a la ventana y un radiador antiguo burdeos (sí, también el radiador tiene carácter aquí) conforman un dormitorio tranquilo y acogedor. Para quienes queráis explorar este tono en casa, pinturas como la gama Leroy Merlin tienen opciones muy cercanas a este ocre cálido.
Las demás habitaciones infantiles y juveniles secundaria optan igualmente por colore suaves, invitando al descanso y la tranquilidad.
Lo que nos llevamos de esta casa sueca
Esta casa sueca vuelve a enseñarnos algo que el interiorismo escandinavo nos ha ido mostrando, que nunca fue solo un estilo basado en el blanco, sino que fue siempre sobre la calidad de los materiales, la coherencia de las decisiones y el respeto por la arquitectura existente. El color, cuando se trabaja con esta convicción, no distrae sino que revela.





















Fotos propiedad Historiska hem
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Desde hace unos dÃas no puedo acceder al contenido.Y lo he intentado desde varios ordenadores, incluso con el teléfono movil y tampoco me deja ver vuestra web.No se si es algo general.Gracias