A veces una receta aparece en el feed de las redes sociales y sabes que la vas a hacer sí o sí, esto es exactamente lo que nos pasó con este pudin de café: cuatro ingredientes que seguramente tenéis en casa ahora mismo, un cazo, quince minutos de atención y unas horas de nevera. El resultado es un postre que parece más elaborado y que no es ni flan ni panna cotta, ni cheesecake, aunque tenga un poco del alma de todos ellos.
La textura es lo que más sorprende: firme, sedosa, que se corta limpia y se deshace en la boca con una intensidad de café que lo convierte en el postre perfecto para quienes no conciben el fin de semana sin su taza. Y lo mejor: se puede preparar la noche anterior y olvidarse hasta el momento de servir.


Receta de pudin de café o flan de café
Esta es una de esas recetas en las que la lista de ingredientes es tan corta que da casi vergüenza lo bueno que queda:
- 1 litro leche (entera queda más cremoso, aunque con semidesnatada también funciona)
- 160 g azúcar
- 100 g maizena
- 4–6 sobres de café soluble sin cafeína (o al gusto, según la intensidad que os guste)
Sin huevo, sin nata, sin gelatina, solo estos cuatro ingredientes y la maizena hace toda la magia.






Cómo se prepara: todo en un cazo
El proceso es sencillo pero pide un poquito de paciencia. En una cacerola amplia se vierte el litro de leche en frío y se incorporan el azúcar, la maizena y el café soluble. Con unas varillas se remueve bien hasta que no quede ningún grumo (es importante hacerlo antes de encender el fuego, así se integra todo mucho mejor, sino la maizena hará grumos.
Se pone a fuego medio sin dejar de remover. La mezcla irá espesando poco a poco hasta alcanzar una textura muy densa, casi como una crema pastelera espesa. En ese punto se retira del fuego y se vierte inmediatamente en el molde.
Para desmoldar bien: se forra el molde con papel de horno y/o con film transparente en contacto directo con la mezcla, así, al enfriarse, no forma costra y la superficie queda perfectamente lisa. Se deja enfriar a temperatura ambiente primero unos minutos y después se mete en la nevera un mínimo de 5 horas, aunque de un día para otro es la opción ideal.
Cómo servir el pudin de café
Al desmoldar, el pudín mantiene perfectamente la forma del molde con esos bordes limpios y esa superficie satinada color café con leche. En este punto hay dos opciones:
- Solo con cacao en polvo tamizado por encima: la versión más limpia y elegante
- Con nata montada: una cucharada generosa al lado transforma cada porción en algo todavía más goloso, con ese contraste entre lo frío y cremoso del pudín y la ligereza de la nata.
Se puede servir en la fuente entera para cortar en la mesa o ya cortado en porciones individuales. Las lonchas se mantienen perfectamente sin desmoronarse, lo que lo hace además un postre muy cómodo para llevar o para preparar con antelación cuando hay invitados.
Consejos para que el pudin de café salga perfecto
- No dejéis de remover: en cuanto la mezcla empieza a espesar, el fondo tiende a pegarse, varillas y movimiento constante son clave.
- El molde de cake o plum-cake es el formato más práctico para cortar en porciones limpias.
- El film en contacto directo con la superficie evita que se forme una piel al enfriar.
- El café soluble sin cafeína permite disfrutarlo a cualquier hora, incluso de postre en una cena o si hay niños en la mesa
- Si lo queréis más intenso podéis subir a 6–8 sobres de café según la intensidad que busquéis.
Un cazo, cuatro ingredientes y unas horas de nevera. A veces los postres más sencillos son los que más se repiten.


Fotos: delikatissen
Receta: directo al paladar
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