Sillón Lamino de Swedese

Sillón Lamino de Swedese: el diseño sueco que se hereda de generación en generación

El sillón Lamino de Swedese es uno de esos diseños que no necesitan presentación en Escandinavia, pero que en España todavía tienen mucho que contar. Un mueble que nació en 1956 en un pequeño taller de Vaggeryd, en la región sueca de Småland y que hoy sigue fabricándose en el mismo lugar, con las mismas manos artesanas y la misma convicción de siempre. En delikatissen llevamos años siguiendo de cerca esta marca y cada vez que volvemos a ella entendemos mejor por qué sus piezas acaban convirtiéndose en herencia familiar.

La historia detrás del sillón más amado de Suecia

Swedese nació en 1945 cuando Yngve Ekström, su hermano Jerker y su amigo Bertil Sjöqvist decidieron montar una empresa de muebles en Vaggeryd, una pequeña ciudad del sur de Suecia donde por aquel entonces competían nada menos que 16 fabricantes de muebles. De todos ellos, solo Swedese sobrevivió y lo hizo porque Yngve no era simplemente un empresario: era un diseñador con una obsesión, la búsqueda de la curva perfecta para el cuerpo humano.

El sillón Lamino no llegó por casualidad sino como resultado de años de prototipos, ajustes y una búsqueda constante de la simplicidad. Yngve y su hermano Jerker lo presentaron en la feria de muebles de 1956 con tapicería de cuero natural y las reacciones fueron inmediatas: los pedidos llegaron en masa.

Desde entonces, el Lamino fue nombrado Mueble del Siglo por la revista sueca Sköna Hem y se puede encontrar en cientos de hogares tanto en Suecia como en todo el mundo. No es un título menor: lo eligió un jurado de periodistas especializados en diseño, y compitió con décadas enteras de producción escandinava.

Los muebles de Yngve Ekström forman parte de colecciones permanentes en museos como el National Museum de Estocolmo, el Stedelijk Museum de Ámsterdam y el Victoria & Albert de Londres. Cuando un sillón acaba en esos museos, ya no estamos hablando de decoración, estamos hablando de patrimonio cultural.

Qué hace al sillón Lamino de Swedese tan especial

La respuesta corta es que te sienta bien, la larga es que Yngve diseñó siempre tomando al ser humano como punto de partida y eso se nota en cada curva del respaldo, en el ángulo del asiento y en la manera en que los reposabrazos abrazan sin aprisionar. Con el Lamino consiguió una pieza que parece moldeada de forma orgánica, donde la estructura y el asiento forman una sola unidad.

El resultado visual es también extraordinario: ese perfil en madera curvada (disponible en roble aceitado, roble encerado o nogal) combinado con la tapicería en piel de oveja es pura elegancia escandinava sin un gramo de pretensión. Cabe en un interior minimalista contemporáneo, igual que en una casa de campo con suelos de madera antigua. Eso es lo que hace a los clásicos clásicos.

Podéis ver y comprar el sillón Lamino con reposapiés en Nordic Nest en varias combinaciones de madera y tapicería, incluida la versión más icónica en piel de oveja Sahara.

Otros dos clásicos Swedese que merecen atención

Aunque el Lamino es el gran protagonista, Swedese tiene en su catálogo otras piezas que comparten el mismo ADN: artesanía visible, materiales nobles y una elegancia que no caduca.

La mesa Flower es uno de esos casos, con su tablero de bordes ondulados en roble y su silueta orgánica, parece esculpida más que fabricada. Funciona como mesa de centro o como auxiliar y tiene esa capacidad de los buenos diseños de hacer que una habitación parezca más pensada sin que sepas muy bien por qué.

El colgador Tree es otra pieza Swedese que lleva años siendo un imprescindible del interiorismo nórdico. Una estructura mural de ramas estilizadas que funciona como perchero pero que, honestamente, tiene más de escultura que de accesorio funcional. En blanco o en negro, es uno de esos objetos que ordenan una entrada y la convierten en algo con carácter.

Por qué invertir en un sillón Lamino de Swedese tiene sentido

Sabemos que el precio del Lamino no es el de un mueble de temporada, pero tampoco lo es su ciclo de vida. Swedese fabrica muebles diseñados para transmitirse de generación en generación y el Lamino es el mejor ejemplo de ello: incluso hoy sigue requiriendo el mismo proceso artesanal que en los años cincuenta.

Un sillón que dura décadas, que gana patina con el tiempo y que no pasa de moda es, a largo plazo, una compra más inteligente que diez muebles de usar y tirar. Los escandinavos lo llevan entendiendo desde siempre.

Estas son las claves que hacen del Lamino una inversión con sentido:

  • Fabricación artesanal en Suecia desde 1956, sin interrupciones
  • Materiales nobles: madera de roble o nogal, piel de oveja o cuero genuino
  • Diseño atemporal que convive con cualquier estilo de interior
  • Personalizable en múltiples combinaciones de madera y tapicería
  • Valor en el mercado de segunda mano excepcionalmente alto para un mueble de producción contemporánea

Si estáis pensando en incorporar una pieza de diseño nórdico real a vuestro hogar, el Lamino de Swedese disponible en Nordic Nest es, sin duda, por dónde empezar.

Fotos vía Nordic Nest + info Swedese


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