Dormitorio nórdico con cama colorida en rosa y colcha de gofre, estanterías de madera y lámina de Picasso en Estocolmo

La cama más bonita de Estocolmo es rosa, tiene tres capas de textiles y te va a dar envidia

Si hay algo que este apartamento de Estocolmo nos tiene que enseñar es que una cama colorida puede ser literalmente el punto de partida de toda la decoración de una habitación, no el sofá, no la galería de cuadros, la cama. Y lo hace con tres ingredientes que cualquiera puede copiar: color rosa, textiles en capas y un par de piezas de diseño que elevan todo sin gritar.

El dormitorio que lo cambia todo

El elemento protagonista del este rincón dormitorio es sin duda, esa funda nórdica rosa frambuesa en gofre que ocupa toda la cama y convierte el pequeño espacio con paredes en gris piedra en algo cálido, vivo y con muchísimo carácter. El secreto no es el rosa en sí, sino en cómo se trabaja en capas.

Sobre la funda rosa aparece una manta de lana en bloques de color, crema, gris y beige, con flecos en los extremos que le da ese toque manual y orgánico tan nórdico. Encima, cojines texturizados en crudo con relieves en espiral que aportan profundidad sin añadir más color. El resultado es un juego de texturas que la vista agradece y que visualmente «calienta» la estancia aunque las paredes sean frías.

Podéis encontrar mantas con ese espíritu en Nordic Nest, que tiene una selección fantástica de textiles escandinavos con muy buena calidad.

La mesita que marca la diferencia

Al lado de la cama, una mesita Componibili de Kartell, esa pieza cilíndrica con cajoncitos redondos que vive entre el diseño y el objeto de colección, en color crema. Encima, una lámpara de sobremesa con forma de seta en burdeos oscuro, pequeña, con un bonito diseño y da una luz puntual perfecta de ambiente.

Este tipo de lámparas de mesa con personalidad las encontráis también en El Maestro de la Iluminación, que tiene opciones muy interesantes para dormitorios donde la luz de noche importa tanto como el resto.

Cómo replicar una cama colorida al estilo nórdico

La fórmula de este dormitorio de Estocolmo es más sencilla de lo que parece y funciona con cualquier color siempre que respetes las proporciones:

  • Base con color: una colcha o edredón en el color protagonista (rosa, terracota, verde salvia, azul petróleo) que cubra toda la cama.
  • Capa intermedia neutral: una manta en tonos neutros o con un estampado geométrico suave que «descanse» el color principal. Los flecos suman textura sin esfuerzo.
  • Cojines en textura, no en color: uno o dos cojines en tono crudo o beige con relieve, bordado o macramé. El truco es que aporten tacto visual sin competir con el color de la colcha.
  • Mesita con personalidad: una pieza que no sea solo funcional sino que tenga algo que decir, una forma inesperada, un material diferente o un color que haga eco con el textil.
  • Un cuadro o lámina cerca: en este caso un póster de Picasso de línea limpia que ancla el ambiente sin recargarlo.

El resto del apartamento: color sin miedo

Y es que el rincón del dormitorio es solo la introducción. El salón de este piso sueco es buen ejemplo de cómo hacer una galería de cuadros ecléctica (Leon Bridges, Flower Market de Tunis, un desnudo de Matisse, pinturas al óleo vintage) sobre paredes grises que actúan como lienzo neutro. Una mesa de café de cristal curvado y un sofá beige con cojines en mostaza y caramelo completan una combinación que parece improvisada y que en realidad está muy bien calibrada.

La cocina, en cambio, apuesta por el amarillo sol en una de sus paredes (ese amarillo intenso que en Escandinavia usan sin ningún miedo) y gris en la otra, junto a muebles crema con encimera de madera y azulejos metro blancos. Es un contraste que debería funcionar fatal y funciona de maravilla.

Si os animáis a probar el color en vuestra cocina, una buena opción es empezar por la pintura: en Leroy Merlin tienen una selección de pinturas lavables para cocina que aguantan perfectamente la humedad y el uso diario.

¿Cuánto cuesta atreverse con el color?

Mucho menos de lo que parece. Una colcha con color de calidad cuesta entre 40 y 80 euros. Una manta con flecos, entre 30 y 60. Y ya tienes el 80% del efecto visual de esta cama de Estocolmo. En Amazon tenéis opciones bastante buenas en ese rango de precio si queréis empezar sin una inversión grande.

El color en los textiles es la manera más rápida, más barata y más reversible de transformar un dormitorio. Esperamos que esta vivienda os haya inspirado y os animéis a introducir más color en casa.

Fotos propiedad Historiska hem


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