Vista general del estudio nórdico con zona de salón, dormitorio semiseparado y mesa con sillas Hormiga

Cuando un piso pequeño está más bien decorado que uno grande: estudio nórdico en Estocolmo

Este estudio nórdico en Estocolmo de solo 33 m² demuestra algo que en delikatissen llevamos años defendiendo: que el tamaño de una vivienda importa mucho menos que las decisiones que se toman al decorarla. Parqué en espiga, cocina de muebles lacados en azul pizarra hasta el techo, una lámpara PH5 de Poul Henningsen sobre la mesa y sillas Hormiga de Arne Jacobsen, con ese nivel de detalle, la conversación sobre metros cuadrados pierde todo el sentido.

Estudio nórdico de 33 m² que funcionan como el doble

El plano de este apartamento sueco es un buen ejemplo de optimización, la distribución divide el espacio en zonas bien definidas: un espacio único abierto que incluye, salón que recibe toda la luz natural a través de ventanas generosas, un rincón-dormitorio semiseparado por un tabique parcial que genera privacidad sin cerrar el espacio, una cocina integrada, un vestidor independiente con armarios empotrados y un baño completo con ducha de lluvia y lavadora. Lo más llamativo no es que quepan todas esas zonas en 33 m², lo más llamativo es que al entrar no se nota.

El tabique parcial que separa el dormitorio del salón es uno de los grandes aciertos del proyecto, permite que la luz circule y mantiene la sensación de amplitud, pero crea un límite visual claro entre descanso y vida de día. Una solución que funciona igual de bien en reformas que en decoración sin obras, jugando con librerías o biombos.

La cocina: la gran protagonista

Si hay algo en este apartamento que merece apartado propio es la cocina. Los muebles lacados en un gris azulado intenso, casi pizarra, llegan hasta el techo y ocupan dos paredes en esquina. El efecto es rotundo: en lugar de intentar que la cocina pase desapercibida (el error más habitual en espacios pequeños), aquí se convierte en el elemento decorativo principal.

La encimera en piedra natural con vetas suaves equilibra el peso visual de los muebles oscuros y aporta esa textura orgánica tan característica del interiorismo nórdico actual. Sobre la mesa redonda de madera oscura, una doble lámpara PH5 de Louis Poulsen (uno de los iconos absolutos del diseño danés) hace el trabajo de centrar visualmente el espacio y elevar el conjunto a otra categoría.

Las sillas son el modelo Hormiga de Arne Jacobsen para Fritz Hansen: negras, con 4 patas de cromo, pequeñas y perfectas para una mesa compacta. Tienen décadas de historia y siguen siendo la elección más inteligente cuando el espacio es limitado y el gusto no admite compromisos.

El salón: luz, capas y textiles bien escogidos

El sofá blanco de lino con funda lavable ancla la zona de estar sin robar protagonismo. Los cojines hacen todo el trabajo de color y textura: estampado floral en ocre y verde, cuadros en marrón y azul grisáceo, tonos que recogen los colores del resto del apartamento y crean coherencia sin parecer estudiados.

En el rincón del dormitorio, la cama se viste con ropa de cama en blanco roto y azul gris (esa combinación de lino lavado que es ya un clásico del estilo escandinavo) y una manta con flecos que cae descuidada sobre la colcha. Sobre la mesa de estudio oscura, una lámpara de base esférica negra mate y una lámpara de pie AJ de Arne Jacobsen que aporta luz de lectura sin ocupar superficie.

La galería de cuadros sobre la cama mezcla fotografía en blanco y negro con arte abstracto en tonos tierra. Sin marcos iguales, sin alineación perfecta. Ese ligero desorden controlado es exactamente lo que hace que un espacio parezca vivido y no un catálogo.

El baño: generoso donde menos se espera

Para ser un apartamento de 33 m², el baño es una sorpresa muy agradable. Revestimiento de gran formato en gris antracita de suelo a techo, ducha con alcachofa de lluvia, inodoro suspendido, lavadora integrada y un botiquín con espejo y luz led empotrada. Todo cabe, todo funciona y el resultado es más urbano y sofisticado que muchos baños de pisos convencionales.

El toque nórdico llega con los pequeños detalles: toallas dobladas con cuidado, una ramita verde en un jarrón oscuro, productos de cuidado alineados sin exceso… Menos es más, incluso en el baño.

Claves para replicar este estilo de este estudio nórdico

Si este estudio nórdico os ha inspirado tanto como a nosotros, aquí van los elementos que marcan la diferencia:

  • Tabique parcial para separar zonas sin perder amplitud ni luz
  • Muebles de cocina hasta el techo en un color con carácter: nada de blanco por defecto
  • Mesa redonda en lugar de rectangular: ocupa menos espacio visual y facilita el paso
  • Iconos del diseño nórdico en piezas concretas: una buena lámpara o una silla de diseño transforman cualquier rincón
  • Textiles en capas para dar calidez sin añadir volumen ni muebles extra
  • Parqué en espiga: aunque no se cambie el suelo, una alfombra con ese patrón consigue un efecto similar

Un apartamento como este no se decora con presupuesto ilimitado, se decora con criterio y eso, como siempre, no tiene metros cuadrados mínimos.

Fotos: Entrance


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1 comentario en “Cuando un piso pequeño está más bien decorado que uno grande: estudio nórdico en Estocolmo”

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