Una granja danesa con tejado de paja a 36 m sobre el Mar Báltico, construida en 1775 y restaurada con una fidelidad al detalle que ya casi no se ve. Esta propiedad en Mandemark, en la isla de Møn, es exactamente el tipo de casa que uno guarda en favoritos y no olvida.
Y no es solo por las vistas, que las tiene espectaculares, es por esa combinación tan difícil de conseguir: arquitectura histórica danesa en su estado más puro, interiores blancos y luminosos con alma y un entorno natural protegido que convierte cada mañana en algo parecido a la perfección.
El tejado de paja danés: un elemento arquitectónico con siglos de historia
El stråtag (tejado de paja en danés) es uno de los elementos más característicos y reconocibles de la arquitectura rural escandinava. En las fotos destaca de inmediato esa cubierta densa y oscura que cae generosa sobre las fachadas blancas encaladas, con las ventanas abuhardilladas asomando entre la paja como ojos redondos. Es una imagen que define el paisaje de Møn, de Funen y de tantos rincones de la Dinamarca más auténtica.
Lo que hace especial al tejado de paja no es solo su belleza visual, sino su lógica funcional: aísla del frío en invierno, regula la temperatura en verano y dura décadas cuando está bien mantenido. Las chimeneas de cal blanca que lo coronan son otro guiño a la tradición constructiva danesa que aquí se conserva con una elegancia discreta.
En esta granja de Mandemark, la cubierta abarca tres alas, lo que en planta crea ese patio empedrado que vemos en las imágenes: íntimo, protegido y con una presencia casi cinematográfica.
Paredes blancas, vigas y antigüedades: el interior que lo tiene todo
En las fotos destaca un interior de espacios amplios y techos bajos con vigas encaladas que generan esa sensación tan nórdica de calidez sin recargamiento. Los suelos de baldosa crema en la planta baja contrastan con los tablones de madera clara que aparecen en la planta superior, donde la estructura del tejado dibuja geometrías de cuña que convierten cada habitación en algo único.
La cocina merece atención propia: una isla central de madera clara con fregadero de porcelana y grifo clásico de metal y cerámica, estantes abiertos con cerámica de uso, un armario antiguo de madera oscura con pátina azulada y, al fondo, una lámpara de araña de cristal que no tiene ningún miedo a mezclar registros. Es una cocina de campo danesa en el mejor sentido, funcional, bella y llena de historia acumulada.
En el salón de la planta superior, dos sofás blancos enfrentados sobre una alfombra de yute, cojines escoceses en azul marino y una ventana arqueada con vistas al mar componen una estampa que resume todo lo que nos gusta del estilo costero nórdico.
Claves para recrear este estilo en casa
Si os inspira este interior y queréis trasladar parte de su espíritu a vuestra propia casa, estos son los elementos que más impacto tienen:
- Blanco total en paredes y techos, incluyendo vigas y estructuras arquitectónicas, es la base de todo
- Mezcla de texturas naturales: lino, yute, lana de punto, cerámica artesanal
- Muebles antiguos con pátina combinados con piezas blancas limpias, sin miedo al contraste
- Griferías y herrajes clásicos en latón o níquel envejecido, especialmente en cocinas y baños
- Arte enmarcado en dorado sobre paredes blancas, el toque que lo eleva todo sin esfuerzo
- Alfombras étnicas o kilims sobre suelos claros para dar calidez al conjunto
Para conseguir ese equilibrio entre rústico y refinado, en Nordic Nest encontráis piezas de cerámica escandinava y textiles nórdicos que encajan perfectamente con esta estética. Y si buscáis iluminación con carácter para una cocina o salón de este estilo, El Maestro de la Iluminación tiene opciones que funcionan muy bien.
Møn: la isla danesa que hay que tener en el radar
La granja se encuentra en Mandemark, en el sur de la isla de Møn, a pocos kilómetros de Møns Klint, (esos acantilados de piedra caliza blanca que son uno de los paisajes más sorprendentes de Dinamarca) y del GeoCenter Møns Klint. La isla lleva años ganando visibilidad internacional por su arquitectura, su gastronomía y su cielo oscuro protegido, ideal para observar estrellas.
Una ubicación que en esta propiedad se traduce en vistas al Báltico al sur, a amaneceres sobre los campos al este y a atardeceres sobre el puerto de Klintholm al oeste, tres panoramas distintos desde la misma casa.
Una granja de 1775 con tejado de paja frente al Mar Báltico no es solo una propiedad, es un argumento muy sólido a favor de que lo más hermoso no necesita reinventarse. Esperamos que os guste y os inspire.






















Fotos propiedad Adam Schnack
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