helados caseros de peanut butter y chocolate negro receta muy fácil

Helados caseros de peanut butter y chocolate negro – receta muy fácil

Los helados caseros de peanut butter es la receta de verano que no sabías que necesitabas, cremosos por dentro, crujientes por fuera y con ese contraste de chocolate negro que lo hace todo mejor. Y lo mejor: se preparan facilmente con ingredientes que probablemente ya tienes en casa.

La combinación que nunca falla: peanut butter y chocolate negro

Si hay un dúo infalible en el mundo de los postres, es la peanut butter o mantequilla de cacahuete y el chocolate negro. El primero aporta cremosidad, un punto salado y esa textura ligeramente granulada cuando usas la versión crunchy, que es, sin duda, la versión superior. El segundo envuelve el helado con una capa que cruje al primer mordisco y equilibra el dulzor del conjunto, juntos son adictivos. ¿Habéis comido alguna vez las peanut butter cups? pues esta receta recuerda a su sabor, pero en helado.

La base de estos helados caseros de peanut butter lleva yogur griego natural, lo que les da cuerpo y una acidez suave que redondea el sabor. No necesitas heladera, ni ningún utensilio especial: solo un bol, unos moldes de helado y el congelador.

Receta de helados caseros de peanut butter

Ingredientes para 4-6 helados

Para el interior:
– 160 g de yogur griego natural
– 30 g de peanut butter (crunchy o suave, al gusto)
– 40 g de azúcar moreno
– 40 g de leche
– 1 cucharadita de vainilla
– pizca de sal

Para la cobertura:
– 100 g de chocolate negro
– 2 cucharadas de aceite de coco
– Peanut butter al gusto (para extender antes del chocolate)

Cómo hacer los helados de peanut butter paso a paso

El proceso no puede ser más sencillo. En un bol mezclas todos los ingredientes del interior: el yogur griego, la peanut butter, el azúcar moreno, la leche, la vainilla y la pizca de sal y bates hasta conseguir una crema homogénea. Si usas peanut butter crunchy, como en esta receta, quedarán pequeños trocitos que después se notan en cada mordisco, es un detalle que marca la diferencia.

Viertes la mezcla en los moldes de palo, introduces los palos y al congelador como mínimo 6 horas, mejor toda la noche.

Cuando estén completamente congelados, los desmoldas con cuidado, si tienes dificultad, puedes pasar el molde unos segundos bajo agua templada y los colocas sobre papel de hornear. Aquí empieza la parte divertida.

Extiende una capa fina de peanut butter sobre cada helado y vuelve a meter al congelador 15 minutos para que endurezca. Mientras tanto, derrites el chocolate negro con el aceite de coco al baño María o en el microondas en intervalos de 30 segundos. El aceite de coco es el truco para conseguir una cobertura que quede brillante, fina y cruja al romperla.

Baña cada helado en el chocolate derretido y devuélvelo al papel de hornear. En cuestión de segundos el chocolate solidifica con ese frío y ya están listos.

Trucos para que estos helados caseros de peanut butter queden perfectos

Unos pequeños detalles que marcan la diferencia:

  • El chocolate importa: usa uno con un mínimo del 70% de cacao para que la cobertura sea intensa y no empalagosa.
  • Aceite de coco es clave: sin él el chocolate queda demasiado grueso y no envuelve bien el helado.
  • Desmolda en frío: si el ambiente es cálido, trabaja rápido una vez fuera del congelador.
  • Crunchy vs suave: con peanut butter crunchy el interior tiene más textura; con la suave queda más homogéneo y cremoso.
  • Conservación: guárdalos en el congelador envueltos en papel film o en una bolsa hermética hasta 2 semanas.

Puedes encontrar una buena selección de peanut butter crunchy en Amazon si te resulta difícil encontrarla en tu supermercado habitual. Y los moldes de helado de palo que ves en las fotos son de silicona, lo que facilita mucho el desmoldado.

El resultado: helados que no se pueden dejar de comer

En las fotos se ve bien ese bocado donde aparece el interior cremoso y la capa de peanut butter entre el helado y el chocolate. Es exactamente la textura que buscas: el crunch del chocolate al primer mordisco, luego la suavidad del relleno de yogur y cacahuete con ese toque de vainilla. Son helados que saben a algo que podrías pedir en una heladería artesanal y que en casa cuestan cuatro ingredientes y diez minutos de trabajo activo.

Fotos: delikatissen

Receta: maria lunarillos


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