Terraza de 33 metros en piso planta baja Gotemburgo con banco de obra y linternas de papel

Piso en planta baja con terraza en Gotemburgo: vivir en el centro como si tuvieras una casa con jardín

Cuando pensamos en un piso en planta baja con terraza en el centro de una ciudad escandinava, pocas veces imaginamos esto, pero si existe, está en Gotemburgo y es exactamente lo que parece: un apartamento de 50 m² en un edificio de 1893 en el barrio de Vasastaden que vive, se siente y respira como una casa de campo privada a pocos minutos del centro urbano.

Lo hemos encontrado en el catálogo de Alvhem, la inmobiliaria sueca de referencia en viviendas con personalidad y nos ha resultado imposible no hablar de él.

Un edificio de 1893 con una terraza de otro mundo

El dato que lo cambia todo está en los números: 50 m² de vivienda y 33 m² de terraza en orientación oeste, construida sobre la cubierta de un edificio de patio interior, eso significa luz de tarde, sol durante horas y una privacidad que no es habitual en un primer piso urbano. La terraza no da a la calle sino a un patio ajardinado rodeado de vegetación y un muro de piedra natural que hace las veces de límite y de elemento paisajístico al mismo tiempo.

En las fotos destaca de inmediato esa sensación de estar en otro lugar, un banco de obra de madera, largo con colchoneta blanca y cojines a rayas en ocre y marrón, una mesa redonda de teca con sillas de estructura metálica (un set de hm home), cestas de esparto, lavanda en flor, árboles frondosos cerrando el horizonte y tres linternas de papel colgando del techo de la galería (inspiradas en el mismo modelo que Isamu Noguchi diseñó en los años cincuenta y que en Escandinavia nunca ha pasado de moda). No hay terraza de apartamento urbano que se parezca a esto ¿no os parece? es que hablamos de una planta baja, no de un ático.

El interior: calidez nórdica sin artificios

Si la terraza sorprende, el interior no se queda atrás. La cocina es estrecha y perfecta, con muebles de nogal oscuro y encimera de acero inoxidable que combinan la calidez de la madera con la frialdad industrial de manera completamente nórdica. En la pared, un reloj de Arne Jacobsen (el mismo que lleva décadas en las estaciones de tren danesas) y lámparas esfera blancas que recuerdan al modelo Lantern de New Works. En el alféizar de la ventana, una planta de caucho y vistas a los lilos en flor del patio, es el tipo de cocina que invita a cocinar despacio.

Entre la cocina y el salón hay una hornacina arquitectónica (un arco de medio punto pintado en el mismo tono grisáceo de las paredes) con una pequeña escultura figurativa dentro, un detalle que convierte un pasillo corriente, en un punto focal de diseño.

El salón habla otro idioma pero en la misma lengua. Una galería de cuadros ocupa toda una pared: un póster amarillo con silueta en negro convive con láminas botánicas en blanco y negro y fotografías enmarcadas sin que nada desentone. Al lado, una lámpara de pie AJ de Arne Jacobsen en negro (uno de los iconos del diseño danés más reconocibles del siglo XX ) ilumina el rincón de lectura. El sofá es beige claro, los cojines son grises y el ficus que crece junto a la puerta de la terraza conecta visualmente el interior con el exterior.

Por qué los pisos en planta baja con terraza son de los más buscados en el norte

En España tenemos un prejuicio histórico contra los pisos de planta baja, los asociamos con humedad, con falta de luz, con poca privacidad. En Escandinavia ese prejuicio no existe, o al menos no de la misma manera, porque allí la relación con el exterior y con la luz natural es una prioridad real en la manera de habitar.

Un piso en planta baja con terraza en el norte de Europa no es un piso de segunda categoría. Es, muchas veces, el más cotizado del edificio, precisamente por lo que ofrece:

  • Acceso directo al exterior sin ascensor ni escaleras
  • Espacio al aire libre privado en ciudades donde eso es un lujo real
  • Conexión visual y física entre el interior y el jardín o patio
  • Una escala humana que los pisos altos no pueden dar

Lo que nos llevamos a casa de este apartamento

Hay viviendas que enseñamos en delikatissen porque son bonitas y hay viviendas que enseñamos porque nos parecen pura inspiración de cómo habitar y este apartamento es de las segundas. Nos recuerda que el tamaño importa menos que la intención, que una terraza bien pensada vale más que cincuenta metros extra de salón y que el diseño nórdico en su mejor versión no es un estilo sino una manera de entender la vida cotidiana.

Y si alguna vez dudabais de si merece la pena elegir un piso en planta baja con terraza frente a uno en un piso alto, este apartamento igual es vuestra respuesta :))).

Fotos propiedad Alvhem


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