El verde salvia en decoración lleva unos años conquistando interiores de medio mundo, pero en Suecia no es ninguna novedad. En las casas escandinavas de principios del siglo XX este tono aparece en carpinterías, paredes y contraventanas como si siempre hubiera estado ahí, porque básicamente es así. En este adosado en Änggården, Gotemburgo, construido en 1939 podéis ver lo que decimos, el verde salvia no es aquí una tendencia, es parte del ADN de la casa.
Y cuando uno se asoma a las fotos, lo primero que impacta no es solo el color. Es la sensación de que alguien ha cuidado este hogar con mimo durante décadas.
Un barrio que parece un cuento
Änggården es uno de esos barrios de Gotemburgo que cuesta creer que existen dentro de una ciudad. Hileras de casas de colores pastel construidas alrededor de 1900, jardines delanteros desbordantes, el Jardín Botánico (elegido el más bello de Suecia) a un paso y Slottsskogen con sus praderas perfectas para un picnic a diez minutos a pie. Es ciertamente un lugar que podría salir de una novela de Astrid Lindgren, escritora sueca creadora del personaje literario Pippi Långstrump o Pippi Calzaslargas. :).
Este adosado en concreto forma parte de una hilera de landshövdingehus, la tipología arquitectónica característica de Gotemburgo: planta baja en piedra (el sótano) y los pisos superiores en madera.
Lo que destacan las fotos: verde salvia de dentro a fuera
En las fotos destaca de inmediato esa coherencia cromática que pocas veces se da de forma tan orgánica. La carpintería exterior, marcos de ventanas, escalera de acceso y puerta, aparece pintada en un verde salvia apagado que contrasta con el revestimiento de madera blanco roto de la fachada. Alrededor, un jardín con lilas en flor, arbustos de grosella y manzanos que en verano se llenan de fruta.
Dentro, el salón recoge el testigo: paredes en ese mismo verde salvia suave, suelo de parqué de roble en espiga (original de 1939) y una decoración que mezcla lo artesanal con lo contemporáneo sin esfuerzo aparente. Un puf redondo en bouclé blanco, una butaca de ratán, jarrones de cerámica, una lámpara de papel de arroz y un ánfora de terracota componen un rincón que parece sacado de una sesión de estilismo profesional pero que en realidad es simplemente como viven allí
Claves del estilo verde salvia en esta casa
- En exterior: carpintería y escalera en verde salvia mate sobre fachada de madera blanca, el contraste clásico de las casas suecas históricas
- En interior: paredes del salón en el mismo tono, que actúa como fondo perfecto para textiles neutros y piezas de cerámica artesanal
- El secreto del equilibrio: el verde salvia funciona aquí porque está acompañado de maderas claras, lino natural, ratán y toques de terracota, nunca de colores que compitan
Suelos, dormitorios y una cocina de libro
Los suelos de madera original recorren toda la casa sin umbrales y eso, quien lo ha visto en un inmueble antiguo bien conservado, sabe lo que vale.
En el dormitorio principal las paredes son de color gris verdoso, con cortinas de lino en beige que caen hasta el suelo. Una cama deshecha con ropa de cama en rosa pálido y marrón chocolate, un sillón de estampado de cebra, plantas verdes en todos los rincones y una lámpara de pie vintage crean una atmósfera que invita a quedarse y protagonismo también para la lámpara de techo ZETTEL’Z 5, muy personal, con los mensajes de papel.
La habitación infantil tiene todo lo que uno desearía para un cuarto de niño: dosel de lino en crudo sobre la cama, mimbre, luz natural a raudales a través de la puerta del balcón, una mesita de madera con trastos de juego y una cesta de junco en el suelo. Simple, bonito y con una escala perfecta.
La cocina, de línea blanca con encimera oscura y azulejos en cuadrícula, tiene esa mesa redonda de madera clara con sillas de madera que en Suecia es casi un clásico de los hogares con historia. Un ramo de lo que parece espuela de caballero blanca sobre la mesa y macetas con hierbas en el alféizar terminan de redondear una estancia que, sin ser nueva, funciona a la perfección.
Lo que nos enseña esta casa sobre envejecer bien
En España, una vivienda de 1939 suele llegar al mercado con décadas de reformas acumuladas, capas de pintura sobre capas de pintura y pocos rastros de sus materiales originales. Este adosado de Änggården hace exactamente lo contrario: conserva sus suelos de madera de pino y roble intactos, su distribución original y su carácter y los propietarios han sabido decorarlo con una sensibilidad que multiplica su valor sin necesidad de tocarlo todo.
Es lo que los escandinavos llaman omtanke (cuidado, consideración) aplicado al hogar, no reformar por reformar, sino mantener lo que tiene valor y añadir solo lo que aporta.
Cómo aplicar este estilo y el verde salvia en tu casa
Si te ha enamorado este interior y quieres trasladar algo de él a tu hogar, estos son los puntos de partida:
- Pinta una pared en verde salvia: en el salón o el dormitorio, con acabado mate, (en Leroy Merlin encontrarás el tono perfecto)
- Busca textiles de lino natural en cortinas y ropa de cama, te recomendamos Nordic Nest que tienen opciones escandinavas auténticas
- Añade una pieza de cerámica artesanal: un jarrón, una jarra, un cuenco… la terracota y el gres son los materiales que mejor acompañan este estilo
- Incorpora plantas de verdad: no decorativas de plástico, sino plantas que crezcan y llenen los rincones con vida
Seguro que este adosado os gusta tanto como a nosotros ¿qué os parece?


































Fotos propiedad Alvhem
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