Meter cama y sofá en la misma habitación puede sonar a que no hay mas remedio, pero tenemos que empezar a pensar que no es así y que es una distribución válida y casi siempre la mas acertada en pisos pequeños, como vais a ver en este apartamento sueco donde nadie echa en falta un tabique de separación.
Salón dormitorio en un mismo espacio: la clave está en la luz
El salón tiene orientación sudoeste y un ventanal ancho de tres paños con carpintería original, lo que garantiza luz durante buena parte del día y una sensación de calma que compensa de sobra la falta de una pared divisoria. Junto a la ventana se ha colocado la zona de estar: un sofá gris de líneas depuradas, una mesa de centro vintage de madera clara y un sillón vestido con una manta de flecos. Frente al sofá, un mueble de raíz nórdica, un aparador con secreter en madera de teca, con esas patas afiladas tan características del diseño escandinavo de mediados de siglo, hace también de librería y de soporte para las plantas, que aportan ese toque natural y fresco.
La cama, en cambio, ocupa el lateral opuesto de la misma sala, está colocada contra la pared, con su propia mesita de noche y una pequeña galería de pósters sobre el cabecero. No hay biombo ni estantería que la separe del salón: la separación la marca la propia disposición del mobiliario y una alfombra de nudo grueso que delimita, sin necesidad de más, la zona de estar.
Lo que hace que la fórmula funcione y no genere sensación de agobio es, sobre todo, esto:
- Toda la habitación comparte la misma paleta de color (un topo cálido en pared, blancos rotos y verde salvia en los textiles), así que el ojo no detecta un cambio brusco entre zonas
- El mobiliario de la zona de estar es bajo y de líneas ligeras, lo que evita que compita visualmente con la cama
- La cama se sitúa contra la pared lateral, nunca en el centro de la habitación, dejando el ventanal libre para el salón
- Las plantas y los textiles hacen de nexo entre ambos ambientes sin necesidad de elementos divisorios
Si estáis pensando en una fórmula parecida para vuestro pequeño piso, piezas como un sofá compacto de líneas bajas de Kave Home o una alfombra de nudo grueso de Maisons du Monde pueden ayudaros a reproducir este mismo efecto de continuidad.
La cocina que se convierte en comedor para las visitas
Si el salon resuelve el descanso y la relajación, es la cocina la que asume el papel social de la casa. Está renovada en un estilo de aire antiguo, con muebles de cristal y madera en un tono crema y esos detalles de cuarterones cruzados que tanto juego dan en las cocinas de inspiración nórdica.
El azulejo, colocado prácticamente a hueso, cubre la zona de trabajo y el grifo elegido tiene un aire rústico que encaja a la perfección con el resto de la propuesta. En el suelo, parece un vinilo o tarima o en tonos grisáceos y espiga aporta el mismo carácter artesanal que vemos en el resto de la casa.
Aquí es donde se recibe a las visitas: una mesa vestida con mantel de lino, sillas de madera lacadas y un ramo de flores recién cortadas convierten este rincón en el auténtico comedor de la vivienda, con vistas al patio ajardinado de la finca. Un rincón acogedor para reunirse con las visitas, para un café o una cena informal.
Otros detalles que hacen grande a esta casa pequeña
El recibidor, generoso para tratarse de un piso de una sola habitación, incluye tanto un pequeño rincón de trabajo como hasta 4 armarios roperos, la clave para que ni el salón ni el dormitorio tengan que asumir función de almacenaje y puedan mantenerse tan despejados como los vemos en las fotografías.
Este apartamento nórdico es un buen ejemplo de que no hacer nada, no levantar tabiques, no instalar biombos, no comprar muebles separadores, etc. puede ser la decisión más acertada cuando el espacio es reducido. A veces la mejor forma de dividir una casa pequeña es, simplemente, no dividirla.


















Fotos propiedad Kvarteret mäkleri
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