Este verano el mapa de las vacaciones se está redibujando y las casas de campo con piscina en países nórdicos se han convertido en la fantasía de quien ya no aguanta ni un grado más de calor en el sur de Europa. Mientras aquí sudamos la gota gorda, cada vez somos más los que miramos hacia el norte buscando algo tan sencillo como poder respirar o lo que llaman algunos coolcation: una tendencia de viaje que combina las palabras cool (fresco) y vacation (vacaciones).
El nuevo lujo del verano: coolcation o huir del calor hacia el norte
Le han puesto hasta nombre a esta tendencia: coolcation. Elegir el frescor en vez del sol de siempre. Las búsquedas de este término se han disparado un 300% en el último año y destinos como Noruega e Islandia están viviendo un boom de reservas de más del 130%. No es casualidad, los veranos en el sur de Europa llevan varios años batiendo récords de temperatura y lo que antes era simplemente incómodo ahora empieza a ser insostenible para muchas familias.
Y aquí es donde entra en juego algo que en delikatissen llevamos años defendiendo: los países nórdicos no solo tienen un verano suave y luminoso, tienen también un estilo de vida rural precioso, con casas de campo llenas de carácter que además cada vez más incorporan piscina. Sí, aunque no lo parezca, la piscina ha dejado de ser una rareza en las casas del norte de Europa.
Una casa que resume perfectamente ese sueño
Esta vivienda ilustra a la perfección esta idea de refugio veraniego. Un conjunto de edificios de campo con tejados oscuros y fachadas encaladas, organizados alrededor de un patio de gravilla y un jardín exuberante lleno de rosales, hortensias y lavanda. Justo al lado, una piscina con una terraza de piedra clara donde apetece quedarse todo el día, tumbonas de mimbre incluidas.
Lo que más nos gusta es cómo la decoración interior mantiene ese equilibrio tan difícil entre lo rústico y lo acogedor sin caer nunca en lo recargado. Techos con vigas de madera vista, suelos de madera maciza clara, paredes blancas y una paleta de color suave, en tonos crudos, beige y madera envejecida, que deja toda la protagonismo a los textiles: alfombras con bordados florales, cojines a rayas, cortinas de lino y esa mantita de ganchillo tan bonita sobre la cama que apetece llevarse a casa.
Hay guiños vintage por todas partes: un aparador antiguo, sillas de comedor con respaldo tapizado, una máquina de coser sobre una mesa auxiliar de madera torneada, jarrones de cerámica y un jarro con palangana de porcelana pintada a mano. Y luego, ese punto cálido que dan las velas encendidas sobre candelabros de latón, las lámparas de cristal colgantes en la cocina o la chimenea encalada encendida en pleno verano nórdico, con las noches algo más frescas.
Algunas claves de este estilo que tanto nos inspira:
- Maderas envejecidas y suelos claros que aportan luminosidad sin perder calidez
- Textiles con estampados florales y bordados tradicionales mezclados con rayas y cuadros escoceses
- Iluminación cálida a base de velas, candelabros y lámparas de cristal o latón
- Mobiliario de mimbre y ratán en las zonas exteriores, junto a la piscina y en el porche
- Jardines generosos con flores silvestres, rosales trepadores y zonas de sombra bajo los árboles
Por qué el aire fresco lo cambia absolutamente todo
Y es que más allá de lo bonita que sea la casa, lo que de verdad vende esta idea de vacaciones es algo mucho más físico: la diferencia de temperatura entre el sur y el norte de Europa puede llegar a los 15 o 20 grados en pleno agosto. Eso significa poder salir a caminar a mediodía, dormir con las ventanas abiertas sin necesidad de aire acondicionado y disfrutar de un jardín sin que el calor te empuje a esconderte dentro de casa. Es esa sensación de recuperar el verano tal y como lo recordábamos de pequeños, sin agobios ni golpes de calor.
Por eso, no es de extrañar que cada vez más viajeros españoles estén planificando estancias de varias semanas en casas de campo nórdicas en lugar de las clásicas escapadas de sol y playa. No se trata solo de huir del calor, se trata de ganar calidad de vida durante esas semanas tan duras del verano.
Cómo llevarte ese estilo a casa aunque no viajes
Si de momento el billete al norte no entra en los planes, siempre podemos traer parte de esa atmósfera a nuestra propia casa. Los textiles nórdicos de Nordic Nest son un acierto seguro para lograr ese punto acogedor, igual que el mobiliario de líneas cálidas y naturales de Sklum. Para la zona exterior, Leroy Merlin tiene muy buenas opciones en mobiliario de jardín y accesorios de piscina, y en Maisons du Monde encontramos ese punto vintage-romántico tan presente en esta casa, con jarrones, candelabros y textiles con mucho carácter. Y para esa iluminación cálida que marca la diferencia, merece la pena echar un vistazo a El Maestro de la Iluminación.
Nosotros ya tenemos clara nuestra próxima escapada de verano. ¿Y vosotros, os animaríais a cambiar la playa abarrotada por una casa de campo fresca y con piscina en el norte de Europa? Seguro que esta casa os inspira y os parecerá un soplo de aire fresco.

























Fotos propiedad Uppvik
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