Un comedor nórdico bien resuelto no necesita de elementos caros y de diseño para conquistarnos, en cuando veais las fotos nos daréis la razón. Está en Malmö, Suecia, en un edificio de 1912 que conserva toda la elegancia de la época con techos altos, estucos originales y aires clásicos, que tanto nos gustan en delikatissen. Y aunque toda la vivienda merece un recorrido con calma, hoy queremos pararnos en el comedor, porque es de esos espacios que resumen a la perfección qué significa vivir a la nórdica.
Un comedor nórdico con más de un siglo de historia
La vivienda se construyó en 1912 y pertenece a uno de los edificios más representativos de la calle. Dentro, el piso tiene 121 metros cuadrados repartidos en tres habitaciones y cocina, con ese parqué en espiga que recorre casi toda la vivienda y que aporta calidez y continuidad visual entre las estancias. El comedor está justo al lado del salón y ambos funcionan casi como un único espacio gracias a las puertas de doble hoja que los conectan, es una zona social fluida.
Esta continuidad entre salón y comedor es una de las claves del diseño nórdico más atemporal. No se trata de habitaciones cerradas y estancas sino de un flujo continuo que invita a moverse de una zona a otra sin cortes bruscos, algo que siempre os recomendamos, si el espacio lo permite.
Por qué este comedor nórdico nunca pasa de moda
Lo que hace que este comedor funcione tan bien tantos años después de construirse la casa es la combinación de elementos que no caducan. La mesa de madera de roble, las sillas con asiento de enea trenzada y la lámpara de tipo capullo en blanco que cuelga justo sobre la mesa son piezas que llevan décadas en el imaginario escandinavo y que se siguen fabricando y vendiendo hoy exactamente igual.
El balcón, en orientación sur que se abre desde el comedor hacia el gran patio interior que forma la urbanización, es otro de los grandes aciertos. La luz entra limpia y constante durante buena parte del día y eso se nota en la fotografía: los tonos de la madera parecen casi dorados y el ambiente se siente luminoso sin necesidad de encender ni una sola lámpara.
Estanterías infinitas: el secreto del almacenaje nórdico
Uno de los grandes protagonistas de este comedor es el sistema de estanterías abiertas que ocupa toda la pared. No es solo decorativo, es también extraordinariamente práctico, y ahí está una de las grandes lecciones de la decoración nórdica: la belleza y la función van siempre de la mano. En esas baldas conviven:
- Libros organizados por altura y color, sin miedo a mezclar lomos de distintas editoriales.
- Cerámica y cristalería de diseño, de esas piezas que se coleccionan durante años.
- Cestas de fibra natural que ocultan lo que no queremos que se vea.
- Objetos personales como marcos, velas y pequeñas esculturas que dan personalidad sin saturar.
- Plantas que rompen la rigidez de las líneas rectas del mueble.
Este tipo de estanterías modulares, muy en la línea de los sistemas que encontramos en Nordic Nest o en Leroy Merlin, son ideales para comedores porque permiten guardar vajilla, mantelería y cristalería sin necesidad de aparadores cerrados que ocupan más espacio visual. Si vuestro comedor es pequeño o alargado, apostar por estanterías abiertas de pared es siempre una opción más ligera que un mueble macizo.
Recibir en casa, el estilo de vida nórdico
Y aquí llegamos a lo que para nosotros es el verdadero corazón de este comedor: el estilo de vida que representa. En los países nórdicos, y lo decimos después de haber vivido casi seis años en Dinamarca, salir a cenar fuera no es la norma como lo es aquí.
Los restaurantes suelen ser escasos fuera de las grandes ciudades y los precios son considerablemente más altos que en España, así que la vida social gira mucho más en torno a la casa propia. Se invita a cenar, se organizan sobremesas largas y las celebraciones importantes, desde un cumpleaños hasta la Navidad, se viven alrededor de una mesa como esta.
Por eso el comedor tiene tanto peso en la cultura nórdica del hogar. No es una estancia de paso ni un lugar reservado para ocasiones especiales, es el espacio donde de verdad transcurre buena parte de la vida familiar y social. Una mesa amplia como la de este piso, con sitio de sobra para varias sillas, responde exactamente a esa necesidad de reunir a amigos y familia con frecuencia sin tener que improvisar.
Este comedor nórdico lo tiene todo para que ese estilo de vida funcione: espacio de sobra, luz que acompaña durante todo el día, almacenaje inteligente que mantiene el orden incluso cuando se recibe a mucha gente y un estilo decorativo que en veinte años seguirá viéndose exactamente igual de bien que hoy. Y esa, para nosotros, es la mejor definición de un comedor nórdico bien hecho.
No os perdáis el resto del tour del apartamento, la gran cocina con isla también tiene elementos destacables, imaginad haciendo la comida con tanto espacio y luz natural.



























Fotos propiedad Bolaget
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