Septiembre en Dinamarca: la casita de pescadores perfecta para viajar | delikatissen
Casita de pescadores con tejado de paja y fachada negra, ideal para viajar en septiembre en Dinamarca

Septiembre en Dinamarca: la casita de pescadores que resume por qué es el mes perfecto para viajar

Septiembre en Dinamarca tiene una luz que no se parece a ninguna otra época del año. Es una luz baja, dorada, que entra en ángulo por las ventanas y se queda un rato más de lo esperado antes de que caiga la tarde. Y no hay mejor sitio para entenderlo que esta casita de pescadores plantada casi dentro del mar, en Rytsebæk, un rincón diminuto de la Isla de Møn que muy pocos conocen incluso dentro de Dinamarca.

Møn es esa isla que durante décadas ha atraído a artistas y amantes de la naturaleza sin hacer mucho ruido por ello. Está a un paso de Møns Klint, los espectaculares acantilados de caliza blanca que se asoman al Báltico y muy cerca del pequeño puerto de Hårbølle, donde en los meses de verano se monta un mercado de la cosecha y se organizan conciertos íntimos al atardecer sobre el estrecho de Grønsund. En septiembre, cuando todo eso se apaga y los turistas se van, el paisaje se queda solo con quien de verdad quiere estar allí y se entiende perfectamente por qué ¿no creéis?

Una casa de 1985 con alma de sommerhus danés

La casita se construyó en 1985 siguiendo la tradición de las sommerhus danesas, las casas de veraneo escandinavas que priorizan la sencillez sobre cualquier alarde. Apenas 27 metros cuadrados en planta más una buhardilla (en danés hems), ese altillo abuhardillado tan típico de las construcciones nórdicas donde suele reservarse el espacio para dormir. Por fuera, la madera tratada en negro y el tejado de paja son la combinación que más nos gusta enseñaros de la arquitectura danesa rural: oscura, texturizada, casi camuflada entre la vegetación, con una única chimenea de ladrillo visto que rompe la silueta contra el cielo.

Es un lenguaje muy propio de las costas del sur de Dinamarca, donde las casas de pescadores se pintaban con brea para protegerlas de la humedad marina y con el tiempo ese negro profundo se convirtió en una seña de identidad estética que a día de hoy siguen utilizando en casa de verano de nueva construcción.

Dentro, madera, ladrillo visto y ese calor sin artificio

En las fotos destaca sobre todo el techo, con las vigas de madera vista formando esa estructura triangular tan característica de los tejados a dos aguas y el suelo de ladrillo visto en tonos terracota que recorre toda la planta baja. Es un suelo que en Dinamarca se sigue usando en casas de campo y de playa porque envejece bien, no se resbala con los pies mojados y aporta ese calor visual que compensa la sobriedad del resto de materiales.

El salón se organiza alrededor de una estufa de leña empotrada en un módulo de ladrillo encalado, con una mesa redonda blanca de líneas muy limpias y sillas de madera curvada que podrían firmar perfectamente Arne Jacobsen o Verner Panton. Sobre la chimenea, un cuadro abstracto de colores vivos, es el único gesto de color intenso en toda la casa y funciona precisamente porque todo lo demás es blanco, madera y ladrillo. Es una lección que repetimos mucho por aquí: en una base neutra, una sola pieza con carácter basta para dar vida al conjunto. Un cuadro así, con esa intención, podéis encontrarlo fácilmente en Etsy, donde hay muchísimos artistas escandinavos independientes.

La cocina, abierta al salón, es blanca, compacta y sin tiradores, con azulejo rectangular hasta el techo y una encimera de madera clara que suaviza tanto blanco. Nada sobra: una tostadora, una cafetera, un par de tablas de cortar a la vista. Es la cocina mínima que en Dinamarca llaman sommerhuskøkken, pensada para estar poco tiempo en ella y mucho tiempo fuera, mirando el mar.

Y arriba, en la buhardilla, dos camas vestidas con colchones y toppers de cuadros azules y blancos, como los de la marca Hästens, bajo una ventana estrecha que enmarca literalmente el Báltico. Es de esas habitaciones donde el paisaje hace de decoración y ya no hace falta nada más.

Por qué septiembre en Dinamarca es el mes que hay que aprovechar

Septiembre en Dinamarca ofrece algo que en pleno verano es imposible: silencio. Las temperaturas rondan los 12-18 grados, todavía se puede caminar por la playa sin abrigo pesado y la luz del atardecer se alarga de una manera que invita a quedarse fuera hasta tarde. Las playas del Báltico, como esta de Rytsebæk, se vacían casi por completo y lo que queda es justo lo que buscamos cuando pensamos en Escandinavia: calma, naturaleza a mano y esa sensación de estar un poco fuera del tiempo.

Para quien quiera llevarse este ambiente a casa sin necesidad de cruzar medio continente, hay gestos muy sencillos que funcionan: una manta de cuadros sobre el sofá, una lámpara de luz cálida que sustituya la luminosidad plana del día, o simplemente dejar que un mueble de madera envejezca sin barnizarlo en exceso. En La Mallorquina encontramos mantas y textiles de cuadros muy parecidos a los de esta casa, y en Lamparas.es hay lámparas colgantes de líneas nórdicas que recrean muy bien esa luz baja y cálida del atardecer danés.

Preguntas frecuentes sobre viajar a Dinamarca en septiembre

¿Por qué septiembre es un buen mes para viajar a Dinamarca?
Porque las temperaturas siguen siendo suaves, la afluencia turística baja mucho respecto al verano y la luz del atardecer se alarga, algo especialmente bonito en las costas del Báltico como la isla de Møn.

¿Qué es un hems en la arquitectura danesa?
Es el altillo abuhardillado bajo el tejado a dos aguas, muy habitual en las casas de veraneo escandinavas, donde tradicionalmente se ubican las camas aprovechando el espacio bajo la cubierta.

¿Por qué muchas casas de pescadores danesas son negras?
Porque antiguamente se trataba la madera con brea para protegerla de la humedad marina y ese negro profundo se convirtió con el tiempo en un rasgo característico de la arquitectura costera nórdica.

¿Dónde está la isla de Møn?
Al sureste de Selandia, en el sur de Dinamarca, conocida sobre todo por los acantilados blancos de Møns Klint y por atraer desde hace décadas a artistas y amantes de la naturaleza.

Fotos propiedad de Adam Schnack

Texto modificado y corregido con IA


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