mampara de cristal separando salón y dormitorios

Mampara de cristal y acero negro: separar ambientes sin cerrar y sin perder luz

En este apartamento hay un par de elementos que lo organizan todo: dos mamparas de cristal y acero negro que dividen el espacio en zonas bien diferenciadas sin que haya un solo muro nuevo de por medio. Una separa el dormitorio principal del salón y la otra, el cuarto de juegos del resto de la vivienda. El resultado es un piso que convive con niños, con arte, con libros y con la vida cotidiana de verdad sin que nada parezca puesto a la fuerza ni improvisado.

La mampara de cristal y acero negro lleva años siendo una de las soluciones más buscadas en interiorismo y no es casualidad: responde a una necesidad muy concreta que los muros tradicionales, sencillamente, no saben resolver igual de bien.

Qué es exactamente una mampara de acero y cristal

Se trata de una estructura de perfiles metálicos (habitualmente acero y en este caso lacado en negro mate) que forman una cuadrícula sobre la que se fijan paneles de cristal transparente o translúcido. Puede ir de suelo a techo, ocupar solo una parte de la pared o combinarse con una puerta corredera integrada en el mismo sistema, que es la opción más habitual y también la más limpia visualmente. No es tabiquería en el sentido tradicional: no aísla acústicamente como un muro de obra ni pretende hacerlo. Su función principal es otra y es justamente lo que la hace tan interesante: crear una frontera visual sin interrumpir el paso de la luz.

En los interiores escandinavos esta solución tiene muchísimo sentido porque conecta directamente con esa obsesión nórdica tan conocida por preservar la luz natural en cada rincón del hogar durante los largos meses de invierno. Dividir con cristal es, en realidad, no dividir del todo.

Cómo funciona en este apartamento de Gotemburgo

Lo más interesante de este piso no es que tenga una mampara, sino que tiene dos y que cada una cumple una función diferente dentro del mismo esquema visual y decorativo.

La primera da al dormitorio principal. Desde la cama, con esas fundas de cuadros vichy en rojo y blanco tan escandinavo y la Flowerpot de Verner Panton en rojo lacado colgando con su cable a la vista, se ve el salón al completo: la alfombra persa en granates y azules que ancla toda la zona de comedor, las sillas Serie 7 de Arne Jacobsen alrededor de la mesa blanca, la lámpara PH5 de Poul Henningsen y la estantería String hasta arriba de libros y objetos con historia. Es una vista que en lugar de robar privacidad, en realidad la añade de una forma que solo se entiende cuando lo ves en persona: cuando quieres cerrar el mundo exterior, simplemente corres la cortina de lino beis que corre en paralelo a la mampara y listo. Cuando no, la vida del hogar entra sin pedir permiso y el espacio se siente más grande y más conectado.

La segunda mampara da al cuarto de juegos y aquí los paneles permiten ver qué actividad hay dentro de la habitación infantil. Dentro hay paredes en verde salvia clarito, una estantería String llena de juguetes ordenados en cajas de colores, un puf azul marino, una pizarra con dibujos de la cría de la casa y un cuadro de dinosaurio azul que tiene más personalidad que muchas piezas de diseño que cuestan diez veces más.

Un piso con mucho arte y mucha vida real

Una de las cosas que hace que este apartamento funcione tan bien visualmente es que no tiene ningún miedo al color ni a mezclar referencias y épocas con total naturalidad. El salón-comedor abierto tiene una alfombra persa de gran tamaño que aporta calidez y textura justo donde la perfilería negra de las mamparas podría resultar demasiado industrial. En la pared del comedor cuelga una pieza de arte de gran formato con figuras naïf en naranja, amarillo y rojo intenso que rompe con la neutralidad del resto de forma completamente deliberada y con mucho criterio.

En la cocina asoma una KitchenAid blanca por encima del mueble alto como si fuera un objeto más de decoración, que en el fondo lo es. En la entrada hay un mueble zapatero String en blanco, un espejo ovalado de marco negro y otra pieza de arte vertical de gran formato que convierte ese espacio de paso en algo con entidad propia. Todo tiene su sitio pero nada está puesto para aparentar ni para la foto: se nota que aquí vive gente de verdad, con niños, con libros leídos en las estanterías y flores frescas sobre la encimera casi cada semana.

Lo que hay que tener en cuenta antes de instalar una mampara

Si estás pensando en incorporar una mampara de cristal y acero negro en tu casa, hay algunos aspectos que conviene valorar bien antes de decidirse:

  • Altura total o parcial. Las mamparas de suelo a techo dan más carácter y mejor separación visual; las parciales son más económicas y resultan más ligeras en espacios más pequeños
  • Cristal transparente o translúcido. El transparente conecta los espacios visualmente de forma total; el translúcido da más privacidad manteniendo el paso de luz, (la combinación de ambos puede ser una solución para muchos)
  • Con puerta integrada o sin ella. Integrar una puerta corredera en el propio sistema es la opción más limpia y la más habitual en interiorismo nórdico
  • El acabado del perfil. El negro mate es el más usado en interiores escandinavos e industriales; el blanco es una alternativa más suave y discreta si el espacio es muy pequeño
  • La cortina como complemento. Combinar la mampara con una cortina de lino, como hacen en este piso, es la solución perfecta para tener privacidad cuando se necesita sin renunciar a la luz el resto del tiempo

La mampara de cristal y acero negro no es una tendencia pasajera ni una moda de temporada, es una respuesta inteligente y muy bien pensada a una pregunta que se hacen muchos hogares: cómo vivir en un espacio abierto sin que todo sea siempre visible para todo el mundo, sin sacrificar la luz que tanto cuesta conseguir y sin levantar muros que después no tienen ninguna vuelta atrás.

Fotos propiedad Bolaget


Descubre más desde delikatissen

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario:

Scroll al inicio