Cocina y comedor abiertos con lámpara Nelson Bubble, sillas Wishbone y chimenea encendida en villa escandinava en Bjärred, Suecia

Por qué los nórdicos nunca encienden «the big light» y qué encienden en su lugar

En los países nórdicos «The big light» es casi un insulto :). Esa luz de techo única, cenital, blanca y sin matices que ilumina una habitación entera de golpe; la que encendemos sin pensar nada más llegar a casa, la que, sin saberlo, aplana el espacio, aplana el ambiente y aplana el estado de ánimo, si esa, la odian :). En Dinamarca y Suecia, encender «the big light» es lo que haces cuando buscas las llaves o limpias la casa, nunca cuando quieres estar en ella, para eso está la «iluminación de ambiente«.

En esta villa a orillas del Øresund en Skåne, lo vais a ver muy bien, aquí, desde la primera bombilla hasta la última vela están pensadas con una idea muy clara: la iluminación de ambiente nórdica no es un accesorio, es la arquitectura invisible del hogar.

Por qué los nórdicos razonan la luz de otra manera

Tiene una explicación cultural y también climática, en Escandinavia, los inviernos son oscuros de verdad: días de apenas seis horas de luz en algunas zonas y semanas enteras sin ver el sol. En ese contexto, la luz artificial no es funcional, es emocional. Tiene que calentar, tiene que crear intimidad, tiene que hacer que quedarse en casa sea el mejor plan posible.

De ahí nació la filosofía de iluminar por capas: nunca una fuente única, siempre varias fuentes a distintas alturas y con distintas intensidades. El resultado es esa sensación envolvente, casi cinematográfica, que tanto nos impacta cuando entramos en un interior escandinavo bien resuelto.

En esta casa lo vemos con precisión: en el salón-comedor: una lámpara Nelson Bubble sobre la mesa, dos PH de Louis Poulsen colgando sobre la isla de cocina, una lámpara de suelo AJ de Arne Jacobsen junto al sofá y velas repartidas por las encimeras. Cada fuente ilumina su zona, su altura y su temperatura, ninguna compite con las demás.

Las claves de la iluminación escandinava por capas

Si tuviéramos que resumir el método nórdico, serían estos puntos:

  • Eliminar (o ignorar) la luz cenital. Si existe un plafón en el techo, se sustituye por una lámpara colgante con pantalla que dirija la luz hacia abajo, nunca por toda la estancia (ahora ya sabéis también por qué a las lámparas colgantes se les deja tanto cable).
  • Una lámpara de pie por rincón de estar. Los nórdicos colocan lámparas de pie junto a los sillones y sofás como si fueran parte del mobiliario, no como complemento. Aquí puedes encontrar algunas opciones magníficas en Nordic Nest.
  • Lámparas de mesa sobre todas las superficies horizontales. Consolas, aparadores, mesitas auxiliares: cualquier superficie plana es una oportunidad para una fuente de luz baja y cálida.
  • Velas, siempre. No como elemento decorativo puntual, sino como parte estructural del ambiente. En invierno, los daneses encienden velas incluso de día (mi suegra incluso para el desayuno).
  • Temperatura de color cálida. Bombillas siempre por debajo de los 2.700K, la luz blanca fría es para oficinas y quirófanos, no para casas.

El exterior: la asignatura pendiente de los españoles, que los nórdicos dominan

Y aquí viene algo que, en España, tendemos a pasar por alto: la iluminación de ambiente exterior. Los jardines y terrazas nórdicos están pensados para ser habitados también de noche, incluso en los meses más fríos y eso requiere exactamente la misma filosofía de capas que el interior.

En esta villa sueca que os mostramos, el exterior es un segundo salón: guirnaldas de luz colgando de los árboles en la pérgola, faroles y velas sobre la mesa de jardín, una zona lounge de bambú con portavelas y faroles de suelo., una segunda terraza con sofás y lámparas de exterior… Cada rincón tiene su propia atmósfera y ninguno depende de un foco cenitał o de pared.

Es algo que a los españoles nos encanta cuando lo vemos, pero raramente ejecutamos bien. Ponemos un par de focos de seguridad y una tira LED en el perímetro y damos el jardín por iluminado. Los nórdicos, en cambio, preguntan: ¿dónde nos vamos a sentar, dónde vamos a cenar, dónde queremos que la vista descanse? Y luego iluminan esos puntos con la misma atención con la que iluminarían un salón.

Para conseguirlo en casa, unas farolas de exterior con llama, unas guirnaldas de filamento cálido o unos portavelas de suelo son el punto de partida. Leroy Merlin tiene una buena selección de iluminación exterior de ambiente para todos los presupuestos.

Lo podemos replicar en casa

La iluminación de ambiente no es cara ni complicada. Es, sobre todo, una cuestión de intención: pensar la luz antes de comprarla, colocarla a la altura del cuerpo en lugar de sobre la cabeza, combinar fuentes y calentar la temperatura. Y hacer lo mismo fuera que dentro.

Los nórdicos llevan décadas practicándolo. En sus inviernos largos y oscuros, aprendieron que una casa bien iluminada no es una casa con mucha luz, sino una casa con la luz justa en el lugar exacto.

Fotos propiedad Erik Olsson


Descubre más desde delikatissen

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario:

Scroll al inicio