Este piso lleva el concepto monocromático al extremo casi. La paleta de colores apenas se desvía de la escala monocromática negro-blanco, todo los tonos intermedios grises tienen su sitio, pero nada de color fuera de eso. Tan solo los elementos naturales como plantas y muebles de madera o los juguetes de la habitación infantil (escondidos en un armario eso sí) se alejan un poco de la norma.
¿Cómo conseguir entonces aportar calidez a una paleta así de neutra? la respuesta es con las texturas y la luz tanto en mobiliario como en textiles.
En el salón por ejemplo, se ha combinado una mesa de centro de cemento, con taburetes de madera, accesorios de cerámica y papel y textiles tanto de lana como de terciopelo, extraña mezcla así contada, pero de bonito, cálido y elegante resultado. Es difícil ver decoraciones así en nuestro país donde por tradición utilizamos mucho más los colores. ¡Feliz martes!
Vía: Stadshem
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No se si podría vivir en un piso tan monocromático, pero cierto es que en las fotografías se ve precioso. Lo que más me ha fascinado es la idea de la caseta de las muñecas con un mueble y unas estanterías. Una idea genial. Feliz martes! Saludos.
Me ha encantado la vitrina para guardar los juguetes, así lucen diferentes ;P
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A mí me pasa igual, en las fotos queda bonito, demasiado quizás, como de catálogo. Yo necesito más color, una habitación con armonía «clara» pero luego otra «alegre» (sobre todo en el cuarto de los niños, ahí me desfogo) y otra «oscura», para entendernos. Me gustan demasiados colores como para ceñirme a una sola gama!
Me entusiasman las lámparas de las viviendas escandinavas, en este caso en particular, la que ilumina la mesa del comedor.